• ElectroSplash 2017: buenas sensaciones

    ElectroSplash 2017: buenas sensaciones
    Fotografías: Alex David

    Por aquí te comentamos las mejores jugadas del festival celebrado el pasado fin de semana del 21 y 22 de julio en La Marina de Valencia

    ElectroSplash 2017 cierra filas con grandes sensaciones y muy buenas cifras –según facilitan desde la organización- tras las numerosas dificultades e inquietudes que trajo consigo el cambio de emplazamiento al que tanto cariño tenían los fieles del festival, en la localidad castellonense de Vinaròs. Dificultades porque el nuevo recinto, como es lógico, en pleno puerto de la ciudad de Valencia, era mucho más limitado y requería de muchas más exigencias que el anterior -en un pequeño pueblo del norte de Castellón- en todos los sentidos (horario, instalaciones, sonido, etc.). Inquietudes porque todos los plazos se han ido retrasando con respecto a otros años, desde el anuncio del nuevo recinto hasta el cartel, que ha ido saliendo a cuentagotas.

    En cuanto al cartel, la apuesta se puede decir que ha sido más comercial que en otras ediciones con nombres como Black Coffee, Matthew Dear, Octave One o Skream, lo cual también es comprensible pues tras todas las dificultades comentadas, y estando en pleno centro de Valencia, había que aprovechar el tirón del emplazamiento y ampliar el festival a una cantidad de público mucho más amplia -como el extranjero por la zona- que con un cartel más underground si bien también había una fuerte apuesta por el talento nacional, además de buenos nombres de la escena underground como San Proper, Shifted o Legowelt.

    Con esto y con todo, la experiencia del festival ha dejado muy buen sabor de boca en todos los sentidos: un ambiente muy familiar donde en todo momento ha reinado el buen rollo, acorde a lo que el festival viene ofreciendo desde sus inicios, musicalmente también muy bueno donde el house, el techno y el disco reinaron a base de bien y no se ha vivido ninguna decepción musicalmente hablando, es más, ha habido más de una sorpresa positiva.

    Viernes, 21 de julio

    El calor y la humedad estaba claro que iban a estar presentes durante todo el fin de semana, y con ellos dimos nuestra primera vuelta por el recinto del festival, bastante bien acondicionado para sufrir lo menos posible las altas temperaturas, sobre todo si estabas arriba, en el escenario DiscoSplash, cubierto por una enorme jaima que no dejaba pasar ni un rayo de sol y que además ayudaba bastante a que gozáramos de sonidazo. Primeros bailes Álvaro y Delmar, más conocidos como Los Suruba, en el Main Stage, a los que se veía más que cómodos y como en casa, apostando por una selección más fina y ecléctica de lo habitual, ideal para ir comenzando a mover el body, además de ser los encargados de dar paso a Black Coffee, la estrella del festival.

    Los Suruba coincidían con Crazy P Soundsystem, uno de los ‘must’ del festival, que actuarían durante más de hora y media en el escenario DiscoSplash y que, para un servidor sería de lo mejorcito del festival. Tras un discurso entre el funky y el disco con las mágicas vocales de Danielle Moore entre hit y hit el dúo que forma el Soundsystem actual de Crazy P se despedía con una ovación, dando paso al b2b que realizarían be.lanuit y McPérez, que sacaron a relucir sus mejores discos para la ocasión siguiendo con el discurso discoide implantado por el propio nombre del escenario, DiscoSplash, que hizo que más de uno no saliera de ahí en todo el fin de semana de festival.

    Con el sudafricano Black Coffee ya a los platos en el escenario principal más de uno bajó las escaleras que separaban DiscoSplash con el Main y otros tantos acababan de entrar al festival, siendo el set del africano el de más movimiento en la pista de baile durante la primera jornada. Tuvo dos horas de sesión y cumplió con las expectativas del público, tirando en su mayoría de house melódico, tracks de cosecha propia y mucha acapella, también marca de la casa. Técnicamente también se le vió muy bien.

    Con la puesta de sol y en el ecuador del set de Black Coffee, con un público bastante entregado, se dejaron ver en cabina los hermanos Burden, más conocidos como Octave One, otro de los headliners del festival, que comenzarían a preparar toda la maquinaria con la que arrasarían después. Maquinaria que no les pertenecía, pues después del festival el dúo norteamericano lanzó un comunicado en sus redes sociales dando las gracias por el apoyo de artistas nacionales que pusieron su granito de arena en forma de cacharros para que el dúo pudiera realizar los directos programados en ElectroSplash y Festival’Era, ya que la compañía con la que volaban dejó sus maletas en París, cosa que no impidió, como os comentamos más arriba, que arrasaran. Un live mucho más duro de lo que acostumbran pero que acabó cayendo en la linealidad por momentos, lo que hizo que no tardáramos mucho en subir las escaleras hacia DiscoSplash con beGun como siguiente objetivo.

    El catalán tenía programado un directo que finalmente no ejecutó, optando por CDJs, en este caso sin ninguna explicación acerca del cambio. Con Gunsal y el maño Chelis cerraría la primera jornada de DiscoSplash por todo lo alto mientras Elesbaan repartía cera en la main. Aunque lo mejor del día –musicalmente hablando- estaría esperando en La3, donde seguiría la fiesta durante el resto de noche con un Ryan Elliott espectacular. Si bien por poco nos lo perdemos gracias a la falta de profesionalidad del personal de la sala, que, aparte de hacer esperar a la gente hasta las 3 de la mañana (hora a partir de la cual había que pagar sí o sí, aunque llevaras la pulsera del festival), iba rechazando la entrada a más de uno y más de dos por su vestimenta. Una vez dentro el de Ostgut Ton ya estaba repartiendo una cera increíble que nos hizo animarnos enseguida si bien apenas tenías espacio para dar un paso dentro de la sala. Una vez encontrado nuestro cobijo pudimos disfrutar plenamente de uno de los mejores sets que he visto en los últimos meses, con una técnica impoluta y una progresión brutal, conectando con el público al 100%. Eso sí que es acabar a lo grande.

    Sábado, 22 de julio

    La segunda jornada del festival sería la jornada de los cambios, la jornada en la que los vuelos casi fastidian la tarde o noche a más de uno, empezando por alguno de los máximos reclamos del segundo día como son DJ Tennis, Tensnake o San Proper, pero que en este caso tampoco fallaron a la cita.

    Con DJ Tennis empezaría el primero de los bailes en el horario, al cual le tocaba preceder a Skream a eso de las 18:30. El destino –o quién sabe qué- hizo que el italiano no llegara en hora y nosotros, por nuestra parte, tampoco; por lo que finalmente invirtieron papeles en un principio para luego después marcarse un tremendo back to back que nos pudimos gozar en primera fila. Se pudieron escuchar hits desde Pryda hasta Bicep pasando por algún que otro ritmo roto de parte de Skream, fiel a sus raíces, convirtiendo este mano a mano en otro de los momentos estelares de ElectroSplash 2017. Tanto que se pudo ver al dúo disfrutando del festival en varios de sus rincones tras su actuación, llegando a gozárselas en DiscoSplash como enanos.

    Otro de los afectados por los cambios horarios fue Tensnake, como comentamos más arriba, al cual le tocaba estar a los platos a la misma hora que Skream. Nuevamente otro milagroso cambio hizo que el alemán invirtiera papeles con Javi Frías y quitar así el dolor de muelas de más de uno por perdérselo mientras Skream y Tennis la liaban abajo. Con Robert Hood e hija llegaría al Main otro de los momentos más esperados por parte de la mayoría del público que acudía al festival, con un sonido reforzado y algo más aforo que el primer día.

    Y, en este caso, para gustos, los colores. Mucha diversidad de opiniones en el caso de la familia Hood. Un servidor se lo pasó como un enano durante el rato que les estuvo viendo, en el que sonaron temones como ‘Your Love’ del mítico Frankie Knuckles y mucho material de la casa como ‘Baby, Baby’, ‘Never Grow Old’, ‘Tell You No Lie’ o ‘We Magnify His Name’ que alegran la tarde (o ya mejor dicho noche) a unos cuantos -donde me incluyo-, aunque, eso sí, entre cagada y cagada de Lyric –todo hay que decirlo-, porque si algo es cierto es que a su hija aún le falta demasiada práctica para que nos la intenten colar junto al padre, que en más de una ocasión tuvo que estar pendiente de corregirla. Así que en este caso pueden llegar a darse como válidos ambos extremos en cuanto a la valoración de la actuación, si bien uno se queda con el positivo. Con el británico Shifted en el Main y San Proper en DiscoSplash cerraría la edición diurna del festival, el primero repartiendo cera sin compasión y el segundo llegando algo más de una hora tarde, siendo este el único retraso que nos dejó con mal sabor de boca, pues había ganas de ver a Dr. Proper, y no éramos los únicos, mucha gente se acercaba a DiscoSplash preguntando por el holandés, que finalmente llegó para pinchar cerca de una hora entre lo que le quedaba y lo que pudo alargar –unos 20 minutillos- pidiendo un último tema tras otro a los encargados del escenario, que ya no sabían qué hacer para que terminara.

    Obviamente cerramos el festival por todo lo alto en La3, donde en esta ocasión estaba programado otro de nuestros imprescindibles, Legowelt, tan tímido y tan liante –en el buen sentido- como siempre, que durante más de dos horas nos haría brincar de lo lindo con un discurso melódico, a la vez que ácido como sólo él sabe preparar, sin dar ningún respiro a la pista hasta su cierre, entre aplausos, donde por fin levantó la cabeza para despedirse. Y nosotros con él, pues nuestras piernas ya se resistían y tocaba irse a descansar.

    Tal y como comienza el texto, muy buenas sensaciones las que deja este ElectroSplash, que al final ha dejado con una sonrisa en la cara a la mayoría de los que por allí nos hemos dejado caer, y así es como debe ser.

    Tags