• Lisb-On Jardim Sonoro, un festival a tener en cuenta

    Lisb-On Jardim Sonoro, un festival a tener en cuenta
    Fotografía: Lisb-On

    Estuvimos en la cuarta edición del festival portugués y te lo contamos a fondo

    Lisb-On Jardim Sonoro es, quizás, uno de los festivales de nuestro país vecino que menos se ha dado a conocer en nuestras fronteras, estando a tiro de piedra –como quien dice- y sin haber hecho mucho ruido por aquí. El pasado fin de semana del 1, 2 y 3 de septiembre celebraba en una pequeña parte del famoso Parque Enrique VII de Lisboa su cuarta edición y nos pasamos para catarlo y, de paso, contarlo.

    Repasando el salón de la fama del festival te das cuenta de que por sus anteriores ediciones ha pasado gente como Matthew Herbert, Nicolas Jaar, DJ Harvey, Marcos Valle, Moodymann, Roy Ayers, Dixon, Carl Craig, Todd Terje, Palms Trax y mucho más. Artistas que en nuestro país no se ven mucho juntos y revueltos en un mismo festival, por lo que, en lo que a la parte artística se refiere, se puede decir que hay calidad, y mucha.

    Y este año no iba a ser menos, con Tony Allen, DJ Koze, Motor City Drum Ensemble o Kiasmos acompañando a grandes estrellas como Nina Kraviz y Sven Väth, encabezando el cartel. Un festival que por segundo año ha pasado de durar dos días a tres, con un cartel no muy amplio en cuanto a número de artistas y una duración de unas diez horas por jornada de media, lo cual permite ver a los artistas en unos formatos algo más amplios que los que se pueden ver en otros eventos de esta índole, y al alcance de todas las edades y cuerpos, sin tener que hacer ningún acto heroico para ver todo, lo cual, al final del verano se agradece, para qué nos vamos a engañar. Ya el que quiera seguir con el jaleo es obvio que también tiene oferta, y es que el festival tiene varios afters oficiales por la ciudad, además que menudos garitazos que hay en Lisboa, oye. Otro punto a favor.

    El tercer punto a destacar recae en la localización: una esquina del Parque Enrique VII, en la parte norte del centro; enorme, muy bien comunicado y con unas vistas de la ciudad espectaculares, lo cual permite dar cabida a un recinto bastante amplio para dar cabida de sobra a todo el aforo –aproximadamente de 8000 personas- que se repartieron entre dos escenarios, diversas zonas de descanso, food trucks, barras, etc., además de poder acoger un sistema de sonido de gran calibre, lo cual siempre se agradece.

    Viernes, 1 de septiembre

    Después de observar las magníficas vistas que ofrece el mirador del Enrique VII de la ciudad desde su parte alta con el agua de fondo nos plantamos en la puerta del recinto, a escasos metros de dicho mirador, desde donde se podía ver el festival funcionando con bastante fluidez. No tardamos en recoger nuestras pulseras, entrar y hacer la habitual vuelta de reconocimiento.

    Durante la jornada del viernes, primera del festival, la música sonaría solamente en el escenario principal, cuyo cartel estaba confeccionado en colaboración con la gente de Red Bull Music Academy. Los encargados de abrir el festival fueron Space Machine, un colectivo formado por diversos artistas portugueses que han pasado a lo largo de los últimos años por la reconocida academia de Red Bull, que se marcaron una auténtica jam session electrónica durante algo más de cuatro horas para ir dando la bienvenida al personal con electrónica de todos los palos, terminando con una hora frenética donde reinaron los sonidos experimentales y atrevidos, que fueron levantando a la gente que hasta el momento estaba sentada en el césped gozando tranquilamente, para dar paso a Etienne Jaumet como primer artista internacional de la jornada. Con todo el colectivo en el escenario y una ovación por parte del público se dio paso al artista de origen francés, 50% de Zombie Zombie, que llegaría para ofrecer otro atrevido y animado directo durante algo más de una hora. Rodeado de sintes y con el saxo en mano el artista fue de menos a más, realizando una perfecta progresión que iba calentando al personal de buena manera, mientras aquello se iba llenando poco a poco. Buenos bailes con sonidos electro que el galo combinaba a la perfección con solos de saxo, perfectos para observar el atardecer y dar la bienvenida al plato fuerte de la jornada, para gusto de un servidor.

    Gracias a la hora de retraso que sufrieron las actuaciones durante el viernes pudimos gozar de buena parte del directo de Kiasmos ya habiendo anochecido, lo que da un plus importante en cuanto al juego de luces, muy importante en este caso. No es la primera vez que cato al dúo y espero que no sea la última. Otra vez que me dejan con la boca abierta y la piel de gallina en un show tremendo, que no ha variado prácticamente nada desde hace un par de años pero que sigue siendo tan efectivo y convincente como el primer día. Humo, un juego de luces sencillo pero brutal y la música de los islandeses partiendo pechos. Un pasote.

    Con Sven Väth como cabeza de cartel del viernes cerraba la jornada. Tres horas del astro alemán tras los platos fueron reclamo más que suficiente para muchos para quedarse hasta el último segundo pese a que acabara más tarde de lo previsto, empalmando así con las diversas sesiones de noche que había propuestas.

    Sábado, 2 de septiembre

    La amplia y reconocida escena nocturna de la capital portuguesa nos atrajo de lleno tras una gran primera jornada de festival, lo que nos dificultó seriamente estar presentes a primera hora en el festival, y es que la segunda jornada venía pegando fuerte desde primera hora con el directo de Ramboiage, seguido de Francisco Coelho, caras conocidas de la escena local, tras los cuales llegaría el primer invitado desde el otro lado del charco: Amp Fiddler, un mítico de la escena detroitiana que con su solo live haría entrar en calor a más de uno desde aproximadamente las cinco de la tarde, cuando nos apresurábamos para entrar a verle a toda prisa.

    Con más de 50 tacos encima, el artista sigue ofreciendo una frescura que no tiene límites, con un nuevo directo donde él solito se lo guisa todo: piano, vocales, sintes y demás cacharros que hacen que su show sea imperdible. Dejó caer nuevo material propio que sonaba a gloria, y es que tiene un nuevo álbum en camino que saldrá por Mahogani Music, sello de Moodymann. Además, mencionar también que el artista se dejará caer por Madrid en este otoño en Marula Café. Cita a tener en cuenta.

    Tras Fiddler llegaría uno de los invitados más especiales del festival: el veteranísimo Tony Allen y su banda, que no paran de girar, siendo Lisb-On un evento donde encajan a la perfección: pequeño, familiar, para todo tipo de asistentes y con una fuerte apuesta por directos. Acompañado por su habitual banda, el batería nigeriano fue el que hizo que aquello se fuera llenando a la vez que el buenrollismo se iba adueñando de todos y cada uno de los allí presentes.

    En la segunda jornada ya estaba habilitado y a pleno rendimiento el segundo escenario del que más arriba hablábamos. Pequeño y colorido se presentaba pegado a uno de los extremos de la zona del parque con el house de altos vuelos como bandera. Coincidiendo de lleno con el show de Tony Allen & Company se encontraba Tako desde Red Light Records dando una lección magistral en este segundo escenario, con lo que un servidor aprovechó para verle durante un buen rato si bien a Tony Allen había tenido la oportunidad de verle este mismo verano. Como comentaba más arriba, discurso housero con tintes disco que consiguió poner a hervir este segundo stage desde primerísima hora. Locura general con el cierre, donde sonó “Magic” de Circle City Band.

    Con Cassy regresaríamos al mainstage, en un principio por poco tiempo, que al final se convirtió en una acampada de dimensiones bíblicas, pues la inglesa literalmente lo partió. Prácticamente dos horas de sesión en las que hizo vibrar a las casi 8000 personas que hacían del sábado el día de máxima afluencia entre los dos escenarios, donde se podía estar agustísimo en todo momento. Nuevamente el discurso fue housero, que comenzó con sonidos tribaleros y fue de menos a más, terminando con clásicos, como “I Feel Love (Masters At Work 12” Mix)” de Donna Summer, lo que hizo que nuestros planes de ver a Lerosa se esfumaran rápidamente. Otra vez será.

    Tras la británica era turno de otro cabeza de cartel del festival como es Nina Kraviz, que, junto a Tony Allen, quizás fueron los máximos reclamos de la segunda jornada. Por parte de un servidor he de reconocer que, con lo bien que iba la jornada musicalmente hablando, había un poco de miedo con respecto a la respuesta de la rusa si nos basamos en otras experiencias durante este mismo verano. Pero no sabemos si por falta de esperanza o porque últimamente le hemos dado más palos de los que merecía, llegó y se salió. Rotundamente. Tanto que se tiró durante casi tres horas que se nos pasaron volando, sin que nadie quisiera irse de allí. A caballo entre CDJ y vinilo se cascó la mejor sesión que le he podido ver hasta ahora, sin ningún fallo técnico notable y con una progresión bastante buena, mientras iba intercalando buenas dosis de acid y breaks entre techno bien mental y chicha de la buena.

    Y así acababa esta segunda jornada de llenazo y buena música, una vez más, donde esta vez tocaba retirarse a descansar para estar bien preparados para la tercera y última, donde se vendría la buena rebozada.

    Domingo, 3 de septiembre

    Tercera y última jornada de esta cuarta edición de Lisb-On Jardim Sonoro con un cartel de infarto donde los sets de Move D, Motor City Drum Ensemble y DJ Koze prometerían ofrecer varios de los grandes momentos del festival. Y, en buena parte, así fue. Nuevamente con bombas desde primera hora, apenas eran las cinco de la tarde y tocaba estar dentro para gozar del primero de los anteriormente mencionados, que en este caso fue Move D, que se subió al poblado y ajardinado escenario tras las actuaciones de Mike Stellar y Nick Craddock, encargados de abrir durante las tres primeras horas del domingo y en ese mismo orden.

    El alemán David Moufang, la cara que se esconde tras el alias Move D, es una figura con bastante renombre en lo que a house del viejo continente se refiere, pero que, en cambio, es muy difícil de ver por nuestras tierras salvo ocasiones muy puntuales, por lo que por mi parte había unas ganas tremendas de verle, y fue el primero de estos tres ases que comandarían la apuesta musical del domingo. Con dos horas por delante se plantó a la derecha del escenario a ofrecer un set de lo más fino apostando por un sonido deep house de corte clásico que iba entremezclando con alguna que otra joya discoide, muy acorde a la hora. Dos horas de mucha diversión, tanto por su parte, que se lo gozaba en cabina, como por la nuestra. A destacar el “Take To The Sky (Original Miks)” de Olav Brekke Mathisen o el remix de Dimitri From Paris a “Lost In Music” de Sister Sledge.

    El siguiente en subirse al ruedo era Danilo Plessow, más conocido por su alias Motor City Drum Ensemble, todo un auténtico agitador, tras la merecidísima ovación a Move D. Segundo de la tripla germana encargada de hacernos felices durante la tarde-noche del domingo. Otras dos horas por delante que se nos pasarían volando. De este hombre lo cierto que a estas alturas hay poco que decir, es una apuesta segura por muchas veces que le vayas a ver y, quizás, junto a Move D, triunfador de la última jornada. Que te casque el siempre efectivo “On My Way” para comenzar o que a final del set lo haga con un “Promised Land” son garantías de éxito.

    Con Koze se acabaría nuestra aventura por el Enrique VII, si bien el tercer protagonista del conjunto bávaro no estaría tan acertado como los primeros musicalmente hablando, pecando quizás de lineal y tirando de un discurso bastante facilón en comparación con lo que se le ha visto hacer al de Pampa. Quizás la hora fue uno de los inconvenientes, y es que la verdad, de los tres era el que peor pegaba para cerrar, pero como todo buen DJ debería haber sabido adaptarse a la hora, si bien en este caso no terminó de conseguirlo. Lo bueno de todo es que había donde cobijarse, y es que en el segundo escenario estaría cerrando Maayan Nidam, para completar el cartel de alemanes de la jornada y despedir el segundo escenario con techno denso y oscuro, bastante más acertada en la selección que Kosi, pena que cerraran dicho escenario media hora antes de lo previsto. Vuelta al mainstage donde a las 23:00, con toda la puntualidad del mundo, dejaría de sonar la música en una jornada bastante menos poblada que las anteriores pero que dejó con ganas de más a los que allí nos encontrábamos. Pero, como ya comentamos más arriba, la oferta de afters era bastante amplia, en varios de ellos con entrada gratuita o reducida. Así que no hubo que pensárselo mucho para seguir con la jarana.

    En definitiva, un festival de notable alto y para todos los gustos donde se ha cuidado bastante el aspecto organizativo en casi todos los aspectos –si bien había momentos en la barra que fueron un poco caóticos, en mi humilde opinión por la falta de inexperiencia de los camareros, pero fácilmente solucionable de cara al próximo año y que es un pequeño problema bastante habitual en cualquier festival-, con varias zonas para descansar, barras, césped natural, un sonido muy bueno, a la altura del cartel, y un line-up que estaría bien ver más por nuestro país. Una experiencia completa en horario diurno compatible con cualquier otro plan por la ciudad que hará que nos pensemos seriamente repetir de cara al año que viene.

    ¡Larga vida al Jardim Sonoro!