• Metro Dance Festival inaugura 2016 con la primera de sus seis ediciones

    Metro Dance Festival inaugura 2016 con la primera de sus seis ediciones

    Metro Dance Festival inauguraba año y temporada el pasado fin de semana en Bigastro, como de costumbre.

    Metro Dance Festival inauguraba año y temporada el pasado fin de semana en Bigastro, como de costumbre. Sábado, 30 de enero, primera de las seis fechas confirmadas desde la organización a lo largo de este 2016, que completan 26 de marzo, 4 de junio, 20 de agosto, 29 de octubre y 3 de diciembre. No te olvides de apuntarlas en tu calendario, el musicón está asegurado.

    La cita arrancaba a eso de las 18:00 horas para los más madrugadores, si bien es cierto que gran parte del material pesado se guardaba para más tarde, porque desde que pisamos las tierras del famoso chalet aquello pintaba que iba para largo, y así fue; como bien nos adelantaron. Primera visita de un servidor a MDF, y en estas ocasiones uno siempre aprovecha para ojear aquello a todo detalle: tres salas abiertas, que irían turnándose el protagonismo a medida que avanzaban las horas.

    Primeros beats de la noche, o tarde-noche, en “El Patio” o Stage 3, escenario semi-descubierto donde actuarían Asian Dub Foundation, Sau Poler o Avalon Emerson, y que más bien sirvió como zona de fumadores o de tránsito entre los otros dos, donde se iría repartiendo la gran mayoría del público durante las muchas, muchas horas que había por delante.

    Primer artista ineludible y quizás de máxima atracción para nuestros oídos (y pies): Tripeo. El holandés arrancaba a medianoche para marcarse un set de tres horas de duración, regla durante toda la noche en el Stage 1 o Dance Floor. Si bien es cierto que quizás nos lo esperábamos en un horario más cercano a la mañana el de Pole Group subo hacer buen warm up a uno de los estandartes del techno patrio, Oscar Mulero. Siempre con una sonrisa en la cara y bastante entregado Tripeo nos ofreció una buena dosis de oscuridad y contundencia, pero manteniendo la compostura mientras la sala iba llenándose. Ni un minuto pasadas las 3 de la mañana dejó paso a Mulero, que aparecía algo más serio pero entre aplausos, con una sala repleta y las columnas retumbando a más no poder, porque la potencia del sonido de esta sala es, sin duda, un punto a destacar. Este tomó las riendas a base de bien y como cabeza de cartel se soltó la melena, cambiando poco a poco el gesto serio con el que aparecía a base del cariño ofrecido por el público. Por supuesto, respondió con buena tralla. Otras tres horas donde un servidor aprovechó para pasarse por el Stage 3, donde estaría actuando durante dos horas Sau Poler.

    El catalán es a día de hoy una de las joyas de la electrónica nacional con más terreno por delante para demostrar lo que vale. Su línea fue la que sigue habitualmente, house de corte melódico y elegante, con lo que uno se pegó unos buenos bailes; aunque desde el público desde luego que no era lo que se esperaba. Un público más en busca de techno y sus variantes, por lo que la conexión entre el de Badalona y éstos no fue del todo la esperada. También tuvo que ver, como comentamos anteriormente, que aquello parecía la zona habilitada para fumadores y el acceso al Stage 2, lo cual generaba un “paso pero no me quedo” de la gente. Aún así, chapeau.

    Mientras Mulero seguía a lo suyo con una Dance Floor a reventar Sau Poler daba paso a Avalon Emerson, artista residente en San Francisco cuya cara bonita, porque realmente es una preciosidad, pocas veces podremos ver por estos lares. Siguió con la finura con la que lo había dejado Sau Poler para poco a poco ir cambiando de aires hacia sonidos más tech houseros buscando adaptarse al gusto del público allí presente, si bien es cierto que tampoco terminó de conseguirlo. Buenas mezclas y actitud en cabina durante las dos horas de sesión. Y dos fueron también las espinitas que se quitó uno antes de volver al technazo.

     

    Cerca de las seis de la mañana cuando Mulero ultimaba su sesión mientras arriba, en el Stage 2, el escenario que más tarde abriría a manos de Dubpaper (un fijo en la familia Metro) se iba llenando para presenciar la actuación del dúo Fur Coat. Por nuestra parte nos decantamos por South London Ordnance, el cual ya se puede decir que es otro habitual en Metro, y que arrancaba un cuarto de hora pasadas las seis aún con Mulero y Tripeo en cabina. Se le veía contento y, sobre todo, en casa; cómodo y con otras tres horas por delante para demostrar el buen hacer por el que gente como Scuba se fijan en él. No hace falta que os digamos la línea que siguió, os lo podéis imaginar perfectamente; un poco más atrevido que los anteriores y con más libertad ya que era el último internacional, aunque tampoco sabía lo que se le venía después. Acid, dub y buena técnica para dar paso a Nhitto, otro de los residentes de Metro, que llegó con la apisonadora para llevarse todo por delante a eso de las 9 de la mañana, con el sol asomando por todos los rincones salvo por ese, donde seguía reinando la oscuridad y aún con unos cuantos fieles a los sonidos más duros bien presentes. No apto para cardíacos su set, duro y agresivo para acabar de quemar la pista.

    Mientras, arriba, en el Stage 2, con Fur Coat y Los Suruba, que iban bien seguiditos, no entraba un alfiler. La Living Room, escenario más pequeño, en medio de una terraza y con pasillo por detrás de la cabina de DJ cual Boiler Room, no daba para más. Obviamente en este reinaron sonidos más tech-houseros, y a plena luz del día.

     

    Entre baile y baile se nos hicieron cerca de las 12 del mediodía, tras lo que decidimos abandonar el barco ya que tocaban unos pocos kilómetros de vuelta para casa. No, no sabemos cómo acabó aquello, pero desde luego la gente seguía dándolo todo y no daba la impresión de que tuvieran muchas ganas de irse a dormir. Lo que sí sabemos es que volveremos, gran familia la de Metro, como desde dentro se definen.