• Analizamos la salud de la escena clubbing madrileña

    Analizamos la salud de la escena clubbing madrileña

    ¿Existen brotes verdes en la escena clubbing madrileña o se trata de un espejismo?

    ¿Existen brotes verdes en la escena clubbing madrileña o se trata de un espejismo?

    Con esta pregunta y aprovechando de que finalizamos 2015, comenzamos el artículo en el que trataremos de dar nuestra opinión analizando la escena clubbing de Madrid. En él hablaremos de si está resurgiendo, o si de lo contrario; continúa mermándose.

    Desde el inicio de la crisis, la escena fiestera madrileña comenzó a desmoronarse a un ritmo trepidante, demasiados obstáculos en su camino, entre los que señalamos la enorme tasa de desempleo juvenil – que son los que más salen – o la subida del 21% de IVA a la cultura impuesta por el gobierno y la puntilla definitiva; la cual llegó tras los hechos acontecidos en el Madrid Arena.

    Antes de todo lo anteriormente mencionado, es justo decir que en Madrid apenas hubo promotores que mirasen por el público o por fomentar la cultura y fortalecer la escena, más bien era todo lo contrario, promotores, empresarios y jefes de sala iban a llenarse los bolsillos sin importarles la seguridad del cliente ni la propuesta cultural o musical que ofertaban en sus locales. Tras estos años de completo hundimiento, por fin han emergido y se han consolidado algunos promotores, muchos de ellos con muy buen talante, con ganas de hacer las cosas bien y de anteponer ante todo los derechos de sus clientes. Por fin empiezan a entender que el clubber no es un sujeto pasivo al que venderle a toda costa cualquier tipo de evento o fiesta.

    Las redes sociales de un lustro en adelante han adquirido protagonismo, están en auge y son parte partícipe de este cambio a mejor, porque la comunicación se ha tornado bidireccional, cuando antes era unidireccional, el promotor o la empresa comunicaba, pero ignoraba totalmente lo que pensaban sus clientes. Éste es uno de los factores fundamentales de la recuperación de la escena clubbing madrileña bajo nuestro punto de vista, ahora escuchan al cliente y muchas decisiones se toman a partir de escucharles.

    ¿Brotes verdes?

    Han aparecido durante estos últimos tiempos los denominados ‘brotes verdes', una metáfora que empleamos mucho para indicar signos de recuperación en algo, y es por ello que la utilizamos también para referirnos a la música electrónica y la cultura clubbing madrileña en este artículo. Hablamos de fiestas consolidadas, otras que se han confirmado y otras que recién emergen.

    Fabrik, pese a la importante pérdida de Goa – se desconocen aún los motivos – se ha rehecho rápidamente y durante este último tercio del 2015 ha apostando por fiestas con bastante calidad y seriedad. Además, CODE es – la cual atraviesa su segunda juventud ahora mismo – una fiesta techno que siempre estuvo ahí, más fuerte, más floja, pero siempre presente y apostando por el techno. Actualmente goza de muy buena salud… También destacar la internacional fiesta elrow con alguna cita esporádica en domingo o año nuevo. El espacio multiusos de Humanes de Madrid también está apostando por el formato club con Loop Room, una sesión que todavía está en fase beta, pero que al menos lo está intentando en tiempos tan revueltos. Veremos si cuaja.

    Mondo es un fijo inamovible de la escena club de Madrid, quizá es ese club que pone un poco en el mapa en el clubbing europeo a Madrid, siendo la constancia y sacrificio sus principales bazas, brindando cada jueves y sábado desde hace varios años lo mejor de la escena europea con una mimada programación. Replay,  este año se ha confirmado definitivamente, no sabemos si por la caída de GOA, o por méritos propios, o ambos factores, pero las 'sunset parties' al aire libre en la terraza de Groove, con propuestas más que suculentas y acertadas, unidas a una cuidada producción han funcionado muy bien los domingos en Sala Groove. Un evento que, además se traslada con todo el equipo después de cada fiesta hasta el centro de la capital, convirtiendo a Reclub en su inseparable extensión en Goya Social Club los domingos noche.

    Stardust y Nox Club compiten sanamente cada viernes en Sala Cool y Maxime respectivamente, ambos con propuestas muy apetecibles, también cabe mencionar el buen momento por el que atraviesa Sirocco, pegando un puñetazo sobre la mesa en los pasados Vicious Music Awards 2015, llevándose el galardón contra todo pronostico como “Mejor club -900”. Shine intenta llenar el vacío que dejó Reverse en la Sala La Riviera, lo hace programando a cuentagotas, y es que La Riviera se ha convertido en una de las salas menos atractivas para hacer fiestas de rollo club, mientras que Reverse solamente ha ofrecido dos fiestas en la Sala Arena en los últimos 4 meses. Quizá esperen como agua de mayo a la apertura de The Lab en Chamartin (antigua Sala Macumba).

    Cassette continúa cada domingo con una dedicada programación y sin hacer mucho ruido, ha conseguido ser una de las sesiones referencias de los domingos noche en la capital. Café la Palma, un histórico que continúa por la buena senda, ofreciendo propuestas en directo y sesiones muy eclécticas también aporta su granito de arena a la escena clubbing madrileña. Goya social Club aloja en su interior fiestas como los after parties de Replay, que mencionábamos anteriormente o Halley, la propia fiesta de David Ponziano. Tampoco podemos olvidarnos de salas míticas como Specka, Taboo, Areia o Yasta. O de clubs emergentes como Sala Republik y Studio 76 o el regreso de Nature.

    Los protagonistas de lo retrospectivo, aquellas fiestas que nos teletransportan a los albores de la música electrónica, son sin duda Overdrive, con su reunión de fieles anual en Sala Groove cada mes de noviembre, Vanvas, Soma Experimental Club y Rxxistance, estos últimos sin domicilio fijado.

    ¿Se trata de un espejismo?

    Este interrogante será el que intentaremos desvelar a continuación.

    En Madrid existen leyes que oprimen demasiado al clubbing madrileño, como es el caso de la ordenanza de protección contra la contaminación acústica y térmica, la cual obliga a clubs y discotecas a limitar considerablemente el nivel de DB y otra que desconocíamos hasta que Gonçalo, promotor de WAN nos lo contó en la entrevista que hicimos en relación con WAN de que existe una nueva normativa en la Comunidad de Madrid de no permitir eventos de más de 12 horas de duración. También creemos, fehacientemente, que existen prejuicios en contra de la música electrónica por parte de las administraciones públicas y por consiguiente emplean una demagogia barata que utilizan para escudarse.

    Dejando la burocracia y política de lado, también podemos contemplar como Goa y Reverse – dos de los eventos más fuertes de Madrid durante estos últimos años – están en horas bajas, muy desconectados del circuito, sin tener muy claro el porqué de su ralentización de su actividad. Se echa de menos Macumba,  y su nuevo proyecto (The Lab) está a día de hoy paralizado por el ayuntamiento de Madrid. Todas esos contras nos hacen pensar de que realmente no hay 'brotes verdes',  ¿entonces todo lo anteriormente dicho es un espejismo?, es posible...  porque por más que se intenta la escena madrileña no se recupera ni a tiros, y es más; porque existen clarividencias al respecto, como por ejemplo cuando coinciden dos eventos multitudinarios en Madrid, ni si quiera uno de los dos se llena, ninguno sale airoso, (sirva como ejemplo el 21º aniversario de Goa y la fiesta de Maceo Plex Dream Don´t Sleep en Fabrik), ni viniendo gente de fuera de la comunidad cada fin de semana a Madrid esto comienza a despegar. El principal problema deriva también de que no hay los suficientes clientes potenciales para satisfacer la escena de club de Madrid, parace  increíble como en el tercer área metropolitana más poblada de la Unión Europea (solamente por detrás de Londres y París), no consigamos entre todos los que formamos esta conglomeración urbana tan grande,  despuntar y aparecer en el mapa clubbing europeo como un referente. Desde luego que aún estamos lejos de ciudades como Londres, Berlín, Ámsterdam e incluso Barcelona, la ciudad en la que debemos fijarnos. Barna es y debe ser el espejo en el que mirarse, porque Londres, Ámsterdam y Berlín están a años luz de Madrid.