Broken English Club - White Rats II [L.I.E.S.]

    • Broken English Club - White Rats II  [L.I.E.S.]

    “Un trabajo notable -de un artista top en lo suyo- que encantará a los que disfrutan con el techno distópico que puede ser pistero vs. ambiental, y siempre imaginativo y vital, mucho”.

    Cualquier technócrata sabe que tras Broken English Club se parapeta Oliver Ho, o lo que es lo mismo: una bestia parda del mejor techno británico que, junto a otros de su tamaño, fuerza y pelaje -caso, por ejemplo de James Ruskin o Surgeon- sustancia, en la actualidad, la mejor hornada technoide venida desde UK, en la última década. 

    Desde los años 90, el talentoso y siempre solvente Oliver Ho es uno de los artistas más respetados y solicitados en todo el planeta y no hay club o festival por el que haya pasado en el que siga creciendo la hierba en su cabina o escenario. En su sonido -techno de pura cepa inglesa, con fuerte background industrial, del death-metal y, hasta, del post-punk- abundan los bombos marciales a velocidad trepidante, al más puro estilo Birmingham, y demás imaginario sintético propio del mejor technote parido en la pérfida Albión. 

    Este 'White Rats II' es su tercer LP y lo presenta través del sello L.I.E.S., de su buen amigo Ron Morelli que ha tenido a bien confiarle esta nueva referencia, tras haber publicado trabajos de otros animales techs de la cruda y tremenda talla de Cititrax o Silent Servant. En la segunda parte de dicha trilogía, que presenta en canónico doble vinilo, Broken English Club presenta doce temas en los que lo que manda es un techno dronero, ácido, cinematográfico y sintetizado. No en vano en su composición su autor se inspiró obsesivamente en un lugar oscuro y terrible, como es la cárcel de Wormwood Scrubs, situada al este de Londres, y en la novela de JG Ballard ‘Crash’, ¡casi nada al volante! 

    Y, como era de esperar, darse un garbeo sonoro por este nuevo disco es como hacerlo por las entrañas de una pesadilla futuresca. Aquí todo suena amenazante, físico y misterioso. Estamos ante un trabajo mucho más industrial que techno, en el que prima lo maquinal, lo férreo y los sonidos sintetizados y afilados, como sin pulir – como en ‘Domestic Animals’- pero también una especie de ambient-tecnho que parece salido de una película de sci-fi de última generación, como en ‘Grey Windows’ y, también, un acid batallero -parece la BSO de un videojuego de aniquilar marcianitos- como es en ‘The Modern Desire’ o ese techno electroso, enérgico y metálico que abuna en ‘Vermin’ -o también en ‘Wildlife’- y que nos parece uno de los cortes más logrados y atractivos del LP, y que es “muy Oliver Ho”.

    En fin, un trabajo notable -de un artista top en lo suyo- que encantará a los que disfrutan con el techno distópico que puede ser pistero vs. ambiental, y siempre imaginativo y vital, mucho.

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