Giant Swan - Giant Swan [Keck]

    • Giant Swan - Giant Swan [Keck]

    “Si eres fan de British Murder Boys o Vessel y quieres ir aún, algo más allá, este notable disco es para ti. Si no a otra cosa, mariposa”.

    Los bristoleños Robin Stewart y Harry Wright aka Giant Swan se estrenan en formato álbum y lo hacen, además, inaugurando su propio -y nuevo- sello Keck. Y lo han hecho ante una gran expectación, ganada a pulso durante los últimos tiempos a base de la salida de una serie de magníficos EPS que los han puesto bajo el foco de buena parte de la parroquia electrónica mundial -sobre todo entre los technócratas más abiertos de mente- además de esos furibundos directos en los que todo explosiona a través de una energía galvanizadora, ferrosa y aplastante. 

    Y es así como nos encontramos con este disco homónimo en el que, claro y como era de esperar, Giant Swan lo elevan todo a un grado aún más alto y extraordinario, a un punto en el que su sonido electro-post-rock alcanza cotas de profundidad expansiva tan mayúscula -y marciana- como implacable. Y es que en este primer LP estos dos guitarristas de The Naturals se dejan llevar por ese batiburrillo industrial en el que el rock dirty y underground -propio de un 2019 más cerca del de ‘Blade Runner’ que de otra cosa- se deja catapultar por todo un imaginario electro, techno y hasta EBM en esencia, que lo convierte en otra cosa. 

    Y es que temas como ‘55 Year Old Daugther’ o ‘Pandaemonium’ son el mejor ejemplo de esa ferocidad atemporal, cyborgiana y distópica, de ese rompe y rasga que desde el primer beat nos anima a declararle la guerra al aburrimiento, a lo cotidiano, en definitiva, a lo jodidamente normal. En otros cortes, caso de ‘Pan Head’ el asunto se oscurece aún más, y ahonda en un son que casi da miedo, pleno de breaks, de requiebros, de subidas y bajadas sin explicación. Sí, esa es su dislocada gracia. 

    En ‘Weight of Love’ -como en la raveramente enloquecida y rallante ‘YFPHNT’- es donde se muestran más technoides, pero siempre desde ese abismo sucio, metálico y pesado en el que se mueven con extraña, pero evidente, destreza. En cambio (y esto es lo que enfanga el trabajo) en los pasajes en los que se muestran más ambientales -como en ‘Its a Proff’ o ‘Spisbah’- pierden algo de fuerza e interés. Sin duda.

    Si eres fan de British Murder Boys o Vessel y quieres ir aún, algo más allá, este notable disco es para ti. Si no a otra cosa, mariposa.

    Tags