Helena Hauff - Qualm [Ninja Tune]

    • Helena Hauff - Qualm [Ninja Tune]

    “A lo largo de ‘Qualm’ la Hauff se muestra sucia, cruda, agreste, más a mano que a máquina y sobre todo a su santa bola a la hora de producir la música que le sale del entrecejo, con los aparatos que le da la bendita gana, y sin atender modas o modos”.

    Lo realmente fascinante no lo es solo por demérito de lo demás que le rodea y baja el listón hasta límites insoportables. Lo verdaderamente maravilloso lo es por cuestiones estrictamente propias, esas mismas que atañen a su naturaleza real y a nada más. Por eso que, como he visto en algunos medios, se califique este segundo disco de la emergente DJ y productora technócrata Helena Hauff por encima de “notable” es mala señal, significa que hay evidentes restos de contaminación ambiental, sin duda, y eso jode cualquier intento de crítica real y verdadera. 

    Cierto es que a lo largo de los temas que sustancian ‘Qualm’ la Hauff se muestra sucia, cruda, agreste, más a mano que a máquina y sobre todo a su santa bola a la hora de producir la música que le sale del entrecejo, con los aparatos que le da la bendita gana, y sin atender modas o modos. Y hasta casi viejuna, que dirían lo que no pilotan una ful de esto y en cuanto oyen algo -en ese caso, un disco- que parece respirar, sudar, defecar, gruñir o hasta retorcerse de placer -o lo que es lo mismo: que no suena inmaculado, rayano a lo perfecto y alicatado hasta la misma techumbre- se creen con la potestad de echarlo a la cuneta o, lo que es peor, condenarlo a pudrirse en el fondo del baúl de los recuerdos que no lo fueron. 

    El caso es que esta joven artista alemana -a la que algunos osados ya han colgado el peligroso cartel de “nueva esperanza blanca del techno europeo”- no sorprende a nadie -pero agrada a los más puristas del género- con un álbum que apuesta denodadamente por lo sencillo, sobrio y analógico. Y el resultado es un compendio lacerante y nostálgico -pero que solo mira al futuro, para adelante- en el que mandan el techno y el electro -por este orden- y hay lugar, faltaría más, para el acid y el ambient y poco lar para las melodías y demás adornos superfluos que pudieran desviar la atención del verdadero foco de atención: su absoluta libertad, tan real como cruda e intrínseca. Y es que, salvo dos o tres cortes, esto es música de baile, aunque algunos lo quieran disfrazar de otras cosas más intelectualoides (o estomagantes) y hasta hípsters. 

    Destacaremos el tema que abre el disco -‘Barrow Boot Boys’- por su riesgo, marcianismo difuso y dificultad innata (próxima al post-rock más electroso y hasta radiactivo), la excitante, acidorra y envenenada ‘Lifestyle Guru’ y la vibrante, post-ravera y sintetizada ‘Hyper-Intelligent Genetically Enriched Cyborg’. Que lo publique Ninja Tune es buen señal y, además, ha merecido la pena. Sí, es un siete. Y que no os coman el coco.

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