Jon Hopkins - Singularity [Domino]

    • Jon Hopkins - Singularity [Domino]

    “Un trabajo sensacional, se mire por donde sea”.

    A través de este nuevo ‘Singularity’ nos trasladamos a un espacio sonoro mutante y apasionante en el que convergen, en feliz colisión sin trauma, la pista de baile con lo preciosista y ambiental. El caso es que a nadie le puede sorprender que este afamado DJ y productor británico se haya concentrado en hacer lo que mejor sabe, y sin más aspiraciones artísticas, para bordar lo que domina. Y sí, lo consigue.

    Seguramente una de las principales virtudes de este nuevo disco de Hopkins es que sabe acercar el techno (con potente ascendente urbano, sobre todo bassy) a lo clásico -sobre todo a ese piano, algo permanente en su particular y meditabundo imaginario sonoro- como pocos, sin que chirríe por anómalo o sea rechazado por la turba por cursi. Así pasa en cortes como los introspectivos ‘Recovery’, ‘Echo Dissolve’ o el pasaje que abre el disco, la distoépica y trabada ‘Singularity’.

    Pero que nadie se engañe, es con temas idemeros -pero dotados de un rollo tranceroso que les sienta estupendamente- como son las trepidantes e insolentes ‘Neon Pattern Drum’, ‘Everything Connected’‘Luminous Begins' y, sobre todo, ‘Emerald Rush’ (que es el tema pepino del álbum porque nos hace volar por su contracorriente cósmica, su alma alquitranada y humeante, su estallar en mil pedazos, su a contrapié, su ganas de volarnos los sesos…) cuando Hopkins nos hace levitar aunando sensibilidad, belleza y baile. Mención especial para la encantadora y terapéutica ‘Luminous Being’, un viaje amable, sensible y arpegioso por las propias entrañas ebullentes y psicodélicas de un Hopkins en absoluto estado de gracia sonora.

    Un trabajo sensacional, se mire por donde sea. Enhorabuena Mr. Hopkins, ahora ya todos saben que eres mejor trabajando para ti mismo -y todos nosotros- que haciéndolo para Brian Eno o, ejem, Coldplay.

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