Objekt - Cocoon Crush [PAN]

    • Objekt - Cocoon Crush [PAN]

    “Este ‘Cocoon Crush’ es una barbaridad de principio a fin”

    Atención. Esto es otra cosa. Sonidos, sensaciones y ritmos que parecen provenir del presente más futuro. Como emergiendo de las mismas tripas de una introspectiva distopia galopante que se nos echa encima sin que apenas lo podemos oler y, aun menos, evitar. 

    Desde Berlín, el tokyense y de origen filipino, Objekt regresa al sello PAN -donde ya publicó un enorme EP en 2015, aquel alucinante ‘Flatland’- con este ‘Cocoon Crush’- con el que parece entregarse, al menos de momento, a la IDM experimental tras aquellos comienzos en los que su imaginario musical emergía, casi al completo, desde el post-dub-step y el avant-electro. 

    El caso es que en estos nuevos once temas -super-mega elaborados- hay una compleja preminencia de sonidos orgánicos reales -extendidos y expuestos a lo largo de innumerables capas y multi-texturas- en los que se atisba una querencia hacia lo oriental que, en absolute, se podía apreciar en anteriores entregas. El tono general del álbum desvela que el interés actual de Objekt es trabajar a través -ya no de imágenes, siempre dispuestas a modo de collage- sino con impresiones sonoras que trascienden lo auditivo para sumar a otros sentidos en el gozo, caso de la vista. 

    ‘Secret Snake’ -que hace unos meses fuera el primer single adelanto del disco- es un buen ejemplo de ello. Es un tema raro, desconcertante y mutante, naturalista y exuberante en concepto y desarrollo, pleno de estímulos (también sintéticos desde una visión siempre espectral del asunto) y hasta capaz de pararse, casi en seco, para segundos después seguir su alucinante dembular a base de destellos sintetizados a modo de sablazos laser. Y todo ello con un transfondo pop que apenas asoma la patita e intenciones. Y todo ello, siempre, logrando un sonido limpio y cristalino hasta lares increíbles.

    También es absolutamente flipante la disposición percusiva y armónica de la crepitante y marciana ‘Dazzle Anew’, al igual que la lentísima, y hasta narcótica, ‘Nervous Silk’ que parte de una base ambient para dejarse tunear por todo ese depliegue rítmico que Objekt dispone y maneja a capricho; ‘Rest yr’ también está muy en esta buena onda. 

    Destacamos al final, el que para mi es el mejor corte del disco, el breakbitero ‘35’ que parece recoger todos esos elementos ya referidos y sinergiarlos en 4 minutos y medio de delicioso y espectante “no-saber-que-coño-va-a-pasar”. Objekt no es humano. Y esto es una barbaridad, todo.

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