Telefon Tel Aviv- Dreams Are Not Enough [Ghostly International]

    • Telefon Tel Aviv- Dreams Are Not Enough [Ghostly International]

    “Algo que en su momento fue maravilloso y ya, por razones obvias y latentes, no lo puede ser”.

    Dicen que segundas partes nunca fueron buenas. Y si, además, hay una muerte por medio, la cosa se suele complicar bastante. Diez años tras la repentina muerte del añorado y genial Charlie Cooper -el fundador y alma de los fascinantes y chicaguenses Telefon Tel Aviv- su miembro restante -léase, Josh Eustis- publica este nuevo disco -cuarto en la carrera del famoso dúo -que ahora ya no lo es- titulado ‘Dreams Are Not Enough’ y que publica el sellote Ghostly International. Se supone que este disco ha sido producto de diez años de reflexión por parte de Eustis que le ha llevado al punto de creer que era necesario un nuevo trabajo, bajo el nombre de T.T.A, para revivir de nuevo aquel proyecto sonoro que llegó a publicar tras aclamados LPs durante una década mágica -de 1999 a 2009- y que se truncaron con la muerte de Cooper. Primera gran equivocación.

    Durante este tiempo, de impasse como Telefon Tel Aviv, Eustis no se ha estado quieto. Desde 2009 ha venido colaborando con gente como Nine Inch Nails (formando parte activa de la banda), Apparat, Vatican Shadow, Tropic of Cancer, Sons of Magdalane, The Black Queen o Second Woman, entre otros. Pero no ha sido hasta ahora cuando se ha atrevido a retomar oficialmente a aquellos que durante la primera década del Siglo XXI reinventaron la IDM -adscrita al techno ambiental y aledaños- desde una visión postista y texturizada. 

    Todo hasta aquí bien y por derecho. Lo que pasa es que en cuanto empezamos a escuchar los nueve temas -de este ‘Dreams Are Not Enough’- nos damos cuenta de que su espíritu original apenas tiene que ver con esto. Es como si a ese tempo -¿o es alma?- tan especial se le hubiera metido prisa, una revitalización exagerada, alejándola de la emoción nocturna tan característica en su sonido. Como, tras la gran apertura que supone ‘I dream of it often’, en la hipnótica, crepuscular y sofisticada ‘A younger version of myself’ o en ‘Standing at the bottom of the ocean’ y su downtempo difuso y hasta fantasmal, en la que todo suena a remedo, a ya escuchado y lo que es peor: a imitación de algo que en su momento fue maravilloso y ya, por razones obvias y latentes, no lo puede ser. ¡Pero cuidado! No es malo, para nada. Estamos ante un trabajo más que notable. Pero no son Telefon Tel Aviv. Segunda gran equivocación y fin de la cita.

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