• Abul Mogard se estrenó en Barcelona con ‘Above All Dreams’, un suave viaje rodeado de naturaleza

    Abul Mogard se estrenó en Barcelona con ‘Above All Dreams’, un suave viaje rodeado de naturaleza
    Foto por Alba Ruperez

    Uno de los personajes más misteriosos de la escena vanguardista aterrizó junto a Marja de Sanctis cargado de magia y evasión para celebrar seis años de DNIT

    Era una de las citas que más curiosidad despertó entre los habituales de DNIT, el ciclo de conciertos que comisaría Delicalisten y que acoge el CaixaForum de Barcelona una vez al mes. Se cree que proviene de Serbia, pero ni siquiera eso es del todo sabido acerca de la extraña y misteriosa figura de Abul Mogard. Lleva años produciendo y desde sus inicios se convirtió rápidamente en un artista de culto para los amantes de los sonidos ambientales. Sin embargo, no fue hasta hace poco más de un año que se animó a realizar actuaciones en directo. 

    En este pasado mes de octubre, el Ciclo DNIT cumplía seis años con más de 70 conciertos a sus espaldas. No podía celebrarse de mejor modo que con un estreno como el de Abul Mogard presentando, además, su nuevo trabajo, ‘Above All Dreams’. Los críticos lo catalogan como su mejor obra hasta la fecha y no parece que nadie se atreva a contradecirlo.

    El vestíbulo del CaixaForum facilitó cojines al público, algo que hacía mucho tiempo que no sucedía y que, sin duda, ayudó a que la audiencia se sumergiera, silenciosa, en el suave y delicado trayecto sonoro que Abul Mogard presentó junto a las imágenes de Marja de Sanctis. La artista visual brasileña ha estado tiempo recopilando grabaciones de campo centradas en los planos más cortos de la naturaleza más bucólica. Prados, campos, flores… es algo que uno siempre agradece ver, sobre todo de cerca.

    De Sanctis creyó que es la imagen ideal para entrar en sintonía con ‘Above All Dreams’, un viaje apaciguado que Abul Mogard hilvana a partir de ligeros sonidos de sintetizador, melodías lineales y una narrativa de la que era imposible escapar, pese a su horizontalidad y homogeneidad. Sólo un paulatino ascenso de intensidad, marcado por el nacimiento de una base noise tímida y persuasiva, fue capaz de devolvernos a la realidad, justo a tiempo para darnos cuenta de que aquello estaba llegando a su fin. La elegancia del concierto, en todos sus aspectos y hasta en el más mínimo detalle, fue superlativa. A Marja de Sanctis, ni la vimos. A Abul Mogard, le intuimos tras la proyección. A DNIT y a Delicalisten, los respiramos constantemente, a cada paso, a cada esquina. No en vano, fue una de las noches más mágicas de estos seis años. Y por muchos más, DNIT.