• Así vivimos el décimo aniversario de MUTEK Barcelona

    Así vivimos el décimo aniversario de MUTEK Barcelona
    Foto por Oriol Reverter

    Te lo contamos a través de nuestra crónica

    La décima edición de la versión española de MUTEK ha sido la edición con la participación más alta de la historia del festival, reuniendo a 7300 personas. Una edición que refuerza su intención de ser un festival descubridor, esforzándose por alejarse de las tendencias convencionales y saturadas del circuito de festivales internacionales. Un evento que se consolida en un encuentro incubador que propone un espacio de reflexión y apoyo para nuevas escenas. La escena local es apoyada año tras año, además apuesta firmemente por los nuevos artistas que surgen a nivel nacional e internacional. Un festival que constantemente explora nuevas formas de creatividad con instalaciones, proyectos de Inteligencia Artificial y sonidos rompedores que rara vez se dejan ver en nuestro país.

    Nocturne 1

    La primera jornada de Nocturne ofreció una gran variedad de propuestas vanguardistas puramente enfocadas a la música de baile, pero todas ellas poniendo en el foco a los artistas locales destacados de cada lugar donde se presenta el festival.

    Nuestra primera toma de contacto con el festival fue en Astin (La 2 de Apolo) con Ylia como encargada de desplegar la alfombra roja. La catalana optó por empezar a poner la pista de baile a punto de ebullición mediante una fusión de diferentes géneros, pero en el que resaltó el deep house más experimental y elaborado, con el que fue cargando nuestras pilas y abriendo aperitivo para el festín de vanguardia musical que iba a darse en las hora venideras. 

    Las siguientes actuaciones iban a estar presididas por la música en directo, representadas por dos hombres que actualmente pasan por unos de sus momentos de mayor plenitud sonora. El primero en tomar el relevo de la DJ local fue Map.ache. Artista que además de poseer su propio sello –KANN–, vino a dejar claro los méritos musicales que le han llevado a meter la cabeza en uno de los sellos más cotizados actualmente: Giegling. Su debut en Barcelona resultó ser un directo muy inmersivo, cargado de temas profundos y emotivos, que a través de melodías de otra galaxia y a golpe de primorosos beats consiguió atraparnos de lleno en su armoniosa burbuja sonora.

    Su sucesor, Jacques Greene apostó por la fórmula de comenzar en los primeros compases con sonidos más experimentales, que con el paso del tiempo se fueron quedando atrás para dar lugar a un house de lo más selecto y cuidado, en su mayor parte adornado por vocales seductoras, y dándole su toque  personal. Consiguió subir la temperatura de la pista de baile a base de un chute intravenoso de electrónica de lo más pistera, dejando el terreno bien preparado para Maayan Nidam

    La alemana terminó de conquistar la pista de baile a base de auténticas canciones rompepistas, ligándolo de una manera asombrosa con un techno puramente elegante. No paró de hacernos bailar hasta las seis de la mañana.

    Por otro lado,  Nitsa se encargaría de acoger la música más abstracta, representada por una llamativo montaje audiovisual realizado por la empresa local ProtoPixel, que ofreció una experiencia hipnótica acorde con el hilo musical recorrido durante toda la noche. Distinguido por numerosos focos que cruzaban la sala de lado a lado siguiendo las pautas musicales, además de contar con unas barras lumínicas que rodeaban al séquito de artistas que desfilaron por la cabina de la principal de Apolo.

    Olaf Blanch desplegó una refinada selección musical con la que recreó todo su sonido más personal, marcado por toques analógicos y envolventes que vinieron como anillo al dedo para dar paso a uno de las nuevos talentos emergentes que empezó a dar mucho que hablar el pasado año.

    Hablamos indudablemente de Slickback. Artista que destaca por encima de muchos otros por  poseer un sonido muy peculiar, el cual plasmó a la perfección en la hora que duró su actuación. Identificada por sonar múltiples producciones suyas como “KYOKAI” o su remezcla a “Kusini” de Bamba Pana, detalladas por  ritmos originales y extravagantes, con las que hizo todo un recorrido entre diferentes géneros con el fin de llegar a desatar la locura entre el público. Y vaya; lo consiguió. Te recomendamos que leas nuestra entrevista con el keniano aquí. 

    Otra de las nuevas sensaciones –y a su vez la más arriesgada de la noche de la noche del viernes– fue la que protagonizó Gábor Lázár con un directo plenamente futurista. El artista húngaro representó todo un despliegue y una continuidad sonora avanzada basada en una plena reproducción de ondas sonoras, con las que recreó la excentricidad sonora característica que posee este artista.

    El punto y final a esta jornada del festival barcelonés lo pusieron dos veteranos de la escena electrónica más underground de Londres: Kode 9 y Mala. Ambos fueron uña y carne durante toda su actuación, compenetrándose a la perfección y ofreciendo todo un machaque de ritmos rotos, jungle y dub para acabar por completo con todas nuestras energías. Un cierre a la altura el de estos británicos. 

    Antigua fábrica de Estrella Damm

    Un lugar idílico como es la antigua fábrica de Estrella Damm quedó dividida en cuatro espacios para acoger ponencias patrocinadas por Reebok y Dublab, diferentes jams sessions de la mano de la tienda CutOff y otros dos espacios que se encargarían de recibir los diferentes sets de DJs y performances audiovisuales.

    El escenario situado en Moll d’ Envasat dio cobijo a los toques musicales más frescos y puramente ligados al house, deep y ritmos más bailables de la tarde. Por allí pasaron artistas como MUTEK Soundsystem,  que abrieron este escenario desde primera hora de la tarde para encaminar los sets de los argentinos Wolfe7 y Uji, donde los ritmos más tribales y colmados por hit hats fueron la parte más robusta de su set. Seguidos fueron por el dúo Flabbergast, que por momentos pecaron de repetitivos, pero que no fue un impedimento para continuar moviendo las caderas hasta dar paso a Alejandro Mosso. Quien realizó un directo donde las percusiones minimalistas y la precisión sonora brillaron en todo su esplendor.

    La verdadera esencia de MUTEK se encontraba en la Sala de máquinas, donde se llevarían a cabo los shows audiovisuales que marcarían esta jornada. Un cuarto con un aforo muy limitado, envuelto en una penumbra total en la que se pudo jugar de maravilla el papel visual. Fue el encargado de acoger las interpretaciones más innovadoras y atrevidas de la tarde.

    Empezando por el ambient artístico y psicodelico de Sarah Davachi y las distorsiones y vibraciones ambientales de T. Gowdy, hasta llevarnos a la delicadeza sonora de Kelly Owens. Esta actuación vino marcada por toques de teclado, que desembocaban en melodías bastantes emotivas con las que nos adentró de lleno en su terreno de sensibilidad musical. Mientras que Inercity Express fue toda una batidora de sonidos eléctricos granulares ligados al IDM. ETM envuelto el rostro por completo fue toda una montaña rusa de géneros empezando por trance, llegando a los terrenos musicales más urbanos del trap o el reggaeton, hasta llevarnos de nuevo a los sonidos más raveros.

    HDMIRROR fue la gran sorpresa de esta edición de MUTEK. Una muy buena jugada por parte del festival para terminar la jornada diurna despertando la locura de todos los presentes en su actuación, con edits propios a míticos temas como el “Universal Nation" de PUSH o al “Not Gonna Get Us” de TATU, mientras que se proyectaban visuales de lo más extravagantes y frikis. Muy molonas. 

    Nocturne 2

    El residente de Nitsa, DJ Fra fue el encargado de correr el telón de la gran sala principal. Jugaba en casa y demostró mejor que nadie como se empieza a calentar una pista de baile con un warm up muy correcto con el que dio rienda suelta a los primeros bailes preparando el terreno para los invitados de la noche.

    El primero en tomar el relevo fue DJ Pete, uno de los veteranos de la escena alemana que se presentó bajo su alias Substance. La faceta más firme de este artista con la que liberó toda su energía y potencia sonora en formato semi-live. Durante su actuación representó toda su maestría como productor, reluciendo su mejor material con el que fue improvisando piezas musicales y descubriendo toda una experiencia sonora. Te recomendamos echarle una lectura a su último disco y ya de paso también leer la entrevista que mantuvimos con el teutón días antes de su actuación

    Donato Dozzy consiguió resplandecer con un extended set de 3 horas que pasaron con una amenidad tremenda. Permitiéndole explayarse como buen selector que es, seleccionando cada pieza escogida para cada momento y así hacernos viajar por todo un largo recorrido sonoro donde fue alternando entre el lado más contundente del techno y el más estético, mezclado con  una elegancia descomunal.

    Mientras que en Astin, en colaboración con Reebok, se encargó de acoger los sonidos más urbanos y desenfadados de la última jornada del evento. Estuvieron protagonizados desde primera hora de la madrugada por la actuación del creativo y poco habitual en el resto de salas Don Sinini, que impresionó con un dance hall combinado con toques de afrobeat bien marcados y agraciados. Relevado por Mina y su MC Bryte que dejaron una actuación bastante divertida marcada por la plena interacción con el público, a base de ritmos de lo más bailables definidos por bases africanas.

    Still no paró de seguir moviendo al publico entre numerosos bailoteos. Puro sonido club y dance hall pero está vez más avanzado y elaborado, con el que desembocaron en un movido directo con el que llegó el momento álgido de la noche cuando hicieron sonar algunas de sus recientes producciones en el sello PAN. 

    Por último, DJ Storm, la cofundadora del mítico sello de drum and bass Metalheadz, terminó de vaciar por completo nuestras pilas con una actuación muy salvaje, bailando en todo momento al son del jungle y break. La americana estuvo acompañada por la voz de uno de los integrantes de Still. Un cierre de locos.