• De viaje al interior del Berghain

    De viaje al interior del Berghain
    Texto Rubén GA

    Nuestro colaborador Rubén GA tuvo la oportunidad de revivir otra gran experiencia bajo los hormigonados muros de Berghain

    Un servidor ha tenido la oportunidad de revivir otra gran experiencia bajo los hormigonados muros de Berghain. Al igual que relaté mi penúltima aparición en este otro reportaje, me dispongo a contar de nuevo y con las mismas ganas mis impresiones y como afectó lo vivido el sábado 18 de abril a cada uno de mis sentidos, donde todos y cada de ellos participaron en este peculiar juego.

    Nuestro oído juega uno de los papeles mas importantes, y es que el tamaño de la sala principal puede considerarse reducida para los seis pilares de altavoces Funktion One que hay alrededor, ofreciendo una complejidad sonora con rasgos incluso divinos. En detrimento al oído está la vista, que sufre la perturbación de la oscuridad, disminuyendo la percepción sensorial de este sentido, y que junto a los estrobos y flashes del modesto sistema de iluminación contribuye a la desorientación espacial. El tacto sufre el calor humano que genera tanto baile desenfrenado, el sudor, el humo etc. e incluso se ve alterado nuevamente por el sonido que produce vibración en nuestra piel y órganos internos. El olor también es característico, pero en mi opinión juega el papel mas prescindible. Finalmente el gusto es la única oferta abierta, cerveza, helados, fruta o droga de laboratorio son las opciones básicas, y en el caso de la última, puede convertir la experiencia en un viaje mucho mas intenso.

    La sala principal acogía a Blueprint, el sello de James Ruskin, con unos invitados de lujo: Samuel Kerridge, Lakker live, Tessela, Objekt, Hector Oaks, Len Faki y DVS1. En Panorama Bar: Nick Höppner, Agoria, Margaret Dygas, Monika Kruse, Discodromo, Maceo Plex, Cassy y Shonky.

    Obviando generalidades ya comentadas en el anterior post, y que vienen a ser las mismas, cuento lo que viví en primera persona en esta ocasión.

    La hora de llegada fue entorno a las 07.30am con el sol ya calentando nuestras espaldas. Por el camino veíamos mucha gente de retirada, pero el bullicio y la música iban aumentando poco a poco. A lo lejos vemos que la fachada delantera del antiguo edificio se encuentra en reformas con andamios, pero desconocemos la razón. Para nuestra sorpresa nos encontramos con que no hay cola. Accedemos sin espera, tras una mirada de arriba abajo y una especie de cumplido en alemán a mi compañera que sí habla el idioma, por suerte. Nos ponen la pegatina en la cámara del móvil y veo con mis propios ojos el lugar en el que guardan toda sustancia ilegal requisada, una cantidad impactante, aun así parece no ser motivo de expulsión intentar acceder con dichas sustancias si estas se entregan.

    Me sigue pareciendo importante plasmar los precios del club, 15 euros por mas de 30 horas me parece una locura, y por mas que hago cuentas no consigo averiguar donde está el truco para que finde tras finde salga rentable. La cosa no se queda ahí, porque en el ropero solo pagas 1.5 euros por persona, da igual las prendas, todo el mundo paga lo mismo. Son muchas las personas que llevan su ropa mas cómoda, ligera o fetiche en una bolsa, para entregarla ahí mismo, y también hay otros que están mas cómodos con nada.

    James Ruskin estaba finiquitando su set para un público bastante escaso. Es el dueño de Blueprint Records, uno de los sellos emblema del techno duro en las islas británicas, a partir del cual esperaba un recorrido musical sobresaliente. La contundencia brilló por su ausencia en esta última hora de sesión, donde las hechuras minimalistas prevalecieron al hard techno que le identifica. Pudimos oír su remix a 'GT' de Planetary Assault Systems. En cuanto al público nos resultó curioso ver que la sala se encontrase tan vacía, nunca deja de haber gente en Berghain mientras esta permanece abierta, pero fue la hora con menos gente de toda la jornada. Fue un placer inmenso disfrutar de su actuación ante tan poca gente. El espacio era suficiente para poner en práctica esos pasos de baile que por problemas de espacio no siempre son apropiados. Tessela era el siguiente y al contrario que James Ruskin, supo avivar la llama de techno que la sala pedía. Su estilo se caracteriza por un ritmo de golpes rotos y rápidos que junto a un inteligente sentido del ritmo han convertido a Ed Russell en uno de los mejores nuevos talentos del Reino Unido.

    Era el momento de dar una oportunidad a Panorama Bar, pero ahora ya si puedo afirmar seguro de mi mismo que ese sitio no esta hecho para mi. Siempre es difícil encontrar un hueco donde disfrutar de gran espacio sin agobios, la sala es tan pequeña que por momentos resulta agobiante. El dj se encuentra al mismo nivel que el público pinchando sobre una mesa suspendida. Imposibilita ver los pinitos de quien esta pinchando, mas aun siendo Margaret Dygas debido a su corta estatura. Impuesto además el ritmo en nuestro cuerpo de la sala de abajo, bailar a esos bpms tan lentos hizo que no aguantásemos ni 15 minutos. En parte siento lástima, porque siendo otra la ocasión y sin tener los pesos pesados pinchando abajo en ese grandioso sistema de sonido, apreciaría mucho mas los sets de arriba, que llegan a ser grandes obras musicales. Objekt comenzó puntual a las 13.00 horas y fue el punto de inflexión que dividió la jornada. Su set tomó tintes mas minimalistas y por momentos experimentales durante las cuatro horas de duración. Continuó en parte, el desarrollo del precedente James Ruskin. Durante las cuatro horas, si había el mas ligero y repentino atisbo de recuperar el ritmo, desaparecía en cuestión de minutos. A pesar de ello,  supo ofrecer lo mejor de lo que le caracteriza como artista, electrónica de baile de raiz bass y voluntad techno. Por nombrar algún tema que identificamos en el largo set, 'Motor System' de Lee Gamble.

    El español Hector Oaks recuperaba el verdadero espíritu de los domingos en Berghain, el techno duro y contundente volvía. Berlin ha transformado a este joven dj y prometedor productor,  a quien recuerdo haber escuchado en la desaparecida Macumba cuando era residente. Sus pasos han ido mucho mas allá y hoy en día su estilo y toque personal han sido influenciado por el techno berlinés. Le escuchamos menos de una hora, pero fue lo suficiente para hacernos ver que vive por lo que hace, viendo toda la energía desprendida en el comienzo. Nuestras fuerzas flaqueaban y decidimos ir a descansar a casa un rato para volver mas tarde.

    Rondaba la medianoche cuando pusimos de nuevo camino al templo. De nuevo no había cola, pero esta vez ya nos encontramos con el llenazo que tanto caracteriza a la sala.

    Len Faki se encontraba poniendo los últimos temas a su sesión de cuatro horas, que fue paulatinamente decreciendo en intensidad. Escuchamos un tema que tanto a mi personalmente, como a él, porque últimamente lo pone mucho, nos encanta. Se trata de 'Blitz' del productor Cleric, que casualmente estuvo el mes pasado en Cassete pero no pudimos asistir, y que recomendamos echéis un vistazo, porque es muy prometedor. El cierre nos hizo literalmente volar, y nuevamente haciendo referencia al sello R&S recurrió a una joya de la historia de la electrónica: 'Camargue' de CJ Bolland, sin duda un momento que que quedará fijado en mi mente.

    El encargado de realizar la expectante y última sesión fue DVS1, que confesaba encontrarse nervioso, pues hacía bastante que no se encargaba de echar el cierre. Es sin duda el horario que mas flexibilidad permite al dj introducirse de lleno en su música y hacer vibrar al público, mas demandante que a cualquier otra hora. El comienzo fue espaciado y con la voz de una mujer que  parecía estar dando órdenes para una meditación. Empezó a repartir beats al mayor número posible de bpms que el género techno pueda aceptar en su definición. Supo amoldarse a la sala y ofrecer una sesión sobresaliente, en la que destacaron temas de productores como Regis, Marcel Dettmann o Pfirter.

    Se encontraba entre mis deseos de este viaje poder vivir en primera persona un cierre en Berghain, pero mi vuelo de vuelta a primera hora de la mañana solo me permitió permanecer hasta las 06am tras ver cinco largas horas a DVS1.

    Será entonces para la próxima vez que vuelva a la capital alemana, y que espero sea pronto, porque esta experiencia no se puede vivir en ningún otro sitio y si no es la mejor opción de clubbing por Berlin, es de las mejores.