• El DGTL Barcelona se consolida en su cuarta edición

    El DGTL Barcelona se consolida en su cuarta edición
    Texto: Guille BV Fotos: Tim Buiting y Jordy Brada

    Ya puedes leer la crónica de DGTL Barcelona 2018

    Durante los pasados días del 10 al 11 de agosto, tuvo lugar la cuarta edición del DGTL Barcelona. Parte del extenso recinto que es el Parc del Fórum acogió a cerca de 35.000 asistentes en total -unos 15.000 el viernes y 20.000 el sábado- repartidos en cuatro escenarios, todos ellos equipados con un diseño y un sonido envidiable. A parte del Generator, el AMP, el Modular y el Frequency, el festival contó como viene siendo habitual con varios foodtrucks -todos ellos vegetarianos- e instalaciones como el Cluster 2.0, creado por el estudio Playmodes, o el Skyline, una performance de tipo audiovisual creada por Boris Acket, Bob Roijen y Nick Verstand, para que la experiencia de los asistentes fuese más completa.

    Viernes

    La combinación entre el retraso del tren que me llevaba a la ciudad Condal y el calor que hacía a esas horas propició que llegase a los alrededores del recinto sobre las 18:30. Tras obtener rápidamente la acreditación y dar una vuelta para situar cada escenario, me dirigí directo al Frequency a cazar el último tramo del set de Pau Roca. Allí sonaba justo lo que la tarde pedía, House del de varios quilates con toques Disco e Italo para empezar a calentar. 

    Tras él llegaría el turno del primer live del festival, el de los Tuff City Kids. Pudimos charlar un poco con Gerd Janson antes de la actuación y nos comentaba que llegaba de Ibiza, cansado tras hacerse DC-10 y Afterlife, pero con ganas de tocar en Barcelona. Durante la primera parte del directo apostaron por sonidos más contundentes que no acabaron de convencer, pero cuando empezaron a introducir melodías de piano aquello pegó un buen giro y cayeron los primeros bailes serios.

    La actuación de Eclair Fifi tuvo que ser cancelada por el retraso de su vuelo, y pese a que tenía ganas de verla, el b2b que anunciaron para sustituirla acabó siendo uno de los highlights del fin de semana. Abu Sou, que había abierto el Frequency horas antes, y Pau Roca cogieron los mandos tras la hora de los Tuff City Kids para regalarnos dos horas sin igual. A base de temas como el remix de los Masters At Work al ‘Brighter Days’ de Cajmere y Dajae consiguieron elevar la temperatura del escenario y mantenerlo lleno a la bandera. Los gestos de cada uno desbordaban felicidad por todos lados, e incluso se llevaron la ovación de Palms Trax y Antal al acabar el set. El producto nacional dejando el listón altísimo, así da gusto.

    Tras la grata sorpresa llegaba una de las apuestas seguras. El edit de Wolf Müller al ‘Baiana’ de Barbatuques -uno de los temas del verano- daba el pistoletazo de salida al b2b de dos selectores sin igual. Tanto Palms Trax como Antal se mostraron seguros desde el principio, consiguiendo tener la pista entregada a base de mezclas rápidas y un repertorio que nos llevaba desde el House hasta el Disco, el Italo e incluso sonidos africanos en un abrir y cerrar de ojos. Así, pudimos escuchar prácticamente todos los temas que han caracterizado sus sesiones durante los últimos meses, como por ejemplo: el ‘Je Vulesse’ de Nu Guinea, el ‘80s 80s’ de Malibu, el ‘Acid Train’ de Cratebug, el ‘Walkman’ de Kasso o el ‘Everything’ de Montego Bay. La verdad es que se me hizo corta, pero llegaba la que sería la actuación de la noche y probablemente, del festival.

    Con el ‘Illusions’ de DJ Dove como intro, Ben UFO y Job Jobse se ponían el mono de trabajo ante un Frequency que lucía lleno pero no rebosaba -perfecto para bailar a gusto-. El House que había predominado durante toda la jornada cedió protagonismo ante el Techno, pero no desapareció. De este modo, Ben se encargó de repartir cera y Jobse de suavizarla a base del Birkenstock Mix de Gerd Janson al ‘Neutron Dance’ de Krystal Klear o el ‘Till You Surrender’ de Rainbow Brown. Todo sin descuidar ni medio beat, todo a la perfección. Con cada transición nos enganchaban más y más, hasta que 20 minutos antes del cierre tuve que salir con el fin de no tener que esperar mucho para pillar un transporte público.

    Sábado

    El segundo día, a sabiendas de que la recogida de la acreditación sería rápida y que los horarios habían cambiado llegué un poco más tarde que el primero, pero también directo al Frequency. Allí ya estaban los Detroit Swindle a los mandos con su directo apenas empezado. Tirando de producciones propias y sobre todo del material del ‘High Life’, cuajaron una gran actuación que tuvo como sorpresa la interpretación del clásico ‘French Kiss’ de Lil Louis para cerrar por todo lo alto. 

    Al alargarse los horarios de cada actuación por la caída de Nightmares On Wax -también por cancelación de vuelos-, del b2b de Pional y Fort Romeau solo pude cazar la primera hora ya que el resto coincidiría con DJ Koze. Una primera hora donde predominó el sonido deep melódico que no acabó de convencerme. Quien sí lo hizo, y de qué manera, fue DJ Koze. Sus dos horas fueron una masterclass de cómo adaptar la pista tras la actuación anterior para llevarla a su sonido y embrujarnos a todos. El único rato que salí del Frequency mereció mucho la pena, pese a que no las tenía todas conmigo. El Modular lucía increíble, y a base de temas como el ‘Enfants’ de Villalobos, el remix de Pangaea al ‘Stand Up’ de Loleatta Holloway o el ‘Upon Burning Skies’ de Sable Sheep, el alemán fue creando la atmósfera perfecta para cerrar con su ‘Pick Up’ y brindarnos el mejor momento del festival. La lagrimilla asomó.

    Sin tiempo casi para respirar, y ya sintiéndome raro tanto tiempo lejos del Frequency, volví para disfrutar de tres horas de uno de mis artistas fetiche, Motor City Drum Ensemble. Como no podía ser de otra manera el Disco predominó durante las tres horas, y pese a que me hubiese gustado un poco más de cera dado que tenía tiempo para hacerlo, la sonrisa no se me borró en ningún momento. La misma fórmula con la que triunfaron el día anterior Antal y Palms Trax le sirvió para cuajar un cierre descomunal: loops, mezclas rápidas y temas de una maleta que es la envidia de toda la escena. El Shazam de muchos acabó pidiendo el cambio, yo pude pillar el ‘Macumba’ de Tantra y el ‘Long Time Running’ de The Doobie Brothers -la versión del ’93-.

    Ahora es cuando toca hablar del papel de la organización, y desde mi punto de vista, creo que solo podría ponerle el pero del precio del agua. Las colas en las barras rápidas, los baños limpios, los accesos sin problema, el sonido muy bueno en todos los escenarios… Una cuarta edición que augura unas cuantas más, y si siguen en este plan, tocará volver a visitarlo el año que viene. Pero para el que no pueda esperar tanto, en diciembre se ha anunciado la primera fecha de DGTL Madrid, aunque todavía no hay artistas anunciados.

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