• Juntar a Fennesz y Suso Saiz sobre el escenario es de lo mejor que ha hecho DNIT hasta la fecha

    Juntar a Fennesz y Suso Saiz sobre el escenario es de lo mejor que ha hecho DNIT hasta la fecha
    Foto por Alba Rupérez

    El vestíbulo del CaixaForum flotó durante una hora con las guitarras procesadas de los dos virtuosos y sus texturas preciosistas

    Hagamos memoria. Veníamos de un mes de febrero en el que el Ciclo DNIT dejó de lado el ambient y las propuestas más reposadas para, por una noche, transportarnos a las tinieblas y al universo de críticas ácidas y violentas de Gazelle Twin. Apenas 30 días después, Delicalisten volvió a proponernos un viernes de desconexión, sosiego y relajación en el vestíbulo del CaixaForum.

    Posiblemente, no conoceríamos la música ambient tal y como la conocemos hoy en día si no fuera por la influencia de gente como Fennesz y Suso Saiz. Estamos hablando de dos de los estudiosos e innovadores del sonido más importantes del cambio de siglo. Tras cinco años de trabajo, Fennesz llegaba a DNIT en vísperas de la publicación de su nuevo trabajo, Agora, en el sello Touch. Suso Saiz ya empezó a llamar la atención de toda la escena en los 70. Imaginen cuán largo es su recorrido.

    Fue uno de los conciertos más puntuales del ciclo. Todavía había gran parte del público en la cola cuando los dos músicos entraron tímidos al escenario, tomaron asiento, aposentaron sus respectivas guitarras sobre sus piernas y, sin estridencias ni grandes aspavientos, dieron comienzo a una historia cuyo final jamás hubiésemos deseado que llegara.

    Tras su paso por procesadores de efectos y sintetizadores, los acordes (mayoritariamente improvisados) de ambas guitarras penetraban en el público cargados de virtuosismo. La belleza de la narrativa musical de los artistas hizo flotar al CaixaForum y lo trasladó a un universo bucólico en el que la horizontalidad de las armonías y la profundidad de los graves abrazaba al oyente y lo hacía yacer sobre nubes orquestadas con maestría.

    El preciosismo, la exactitud, la sobriedad y el temple de la propuesta unificada de Fennesz y Suso Saiz sólo viró hacia la penumbra en el tramo final del repertorio, cuando Suso Saiz decidió imponer frecuencias noise haciendo vibrar al recinto y ensordeciendo a la audiencia. No fue el concierto más agresivo y agitado de DNIT. Ni de lejos. Pero sí fue, probablemente, uno de los más intensos, estimulantes y sofisticados. Se respiraba en el ambiente. No fue un DNIT más. Fue uno de los mejores que ha ofrecido Delicalisten hasta la fecha.