• Metro Dance Club regresó como mejor sabe hacerlo

    Metro Dance Club regresó como mejor sabe hacerlo

    El prestigioso sello Ellum y otros invitados especiales protagonizaron la anterior edición de Metro Dance Club. Por aquí te contamos nuestro paso por el chalet alicantino.

    Llegaba el 3 de marzo, un día marcado en el calendario para muchos clubbers de la península y una fecha ansiada por nuestra parte. Ya que después de dos años desde nuestra última visita, anhelábamos volver a pisar aquel chalet situado en un rincón del pequeño pueblo de Bigastro, Metro Dance Club. Sin duda alguna la ocasión lo merecía, teníamos por delante toda una noche de lujo preparada por esta gran familia, en la que la banda sonora vendría protagonizadada por un lineup repleto de exquisitez musical.

    Desde primera hora pudimos comprobar un ambiente muy jovial y con varia afluencia en el mítico parking del chalet, adelantando que iba a ser una noche que iba a dar mucho de lo que hablar. Con una vuelta por todo el recinto nos bastó para refrescarnos la memoria y ver todas las instalaciones que había facilitado la organización. Un club casi a pleno rendimiento, con 4 espacios abiertos y diversas zonas de descanso equipadas con todo el equipo necesario.

    Nuestra primera parada fue en la querida y carismática Dance Floor. Se trata de la sala más oscura del chalet, sostenida por cuatro pilares y envuelta por una atmósfera de oscuridad, que se encargaría de recoger los sonidos mas contundentes de la noche. A los mandos de esta se encontraba Nhitto, con la labor de empezar a poner a caldo la pista de baile, recreándose a través de un repertorio magnífico con el que no pudo adaptarse de mejor manera a su horario.

    Desplegando un arsenal de techno más calmado por el que tiene acostumbrado, consiguió dar una auténtica lección de lo importante que es realizar un warm up en condiciones. Preparándonos el cuerpo para el showcase que iba a marcar esta edición. Y es que, después de 3 años, Ellum, el sello capitaneado por Maceo Plex, volvía a aterrizar en el chalet para poner su distintivo de calidad.

    El primero de los estandartes de este sello en pasar por la cabina fue ni más ni menos que Shall Ocin. Desde un primer momento logró teletransportar a cada uno de los allí presentes a un universo repleto de sonidos oscuros y melódicos, en el que hizo de guía por medio de un viaje que fue evolucionando paulatinamente hacia melodías más cañeras. Demostrando la madurez musical alcanzada por el artista con temas como su reciente remezcla al "This is Cocaine" de Emmanuel Top o su propio "Cicada", con el que ponía punto y final a su actuación.

    Pero seguíamos con el festín de calidad sonora. Ahora con otro de los pesos pesados de la noche: Gardens of God. El lituano se abrió paso a través de una sesión repleta de sonidos elegantes, donde, en los primeros instantes, pecó por ser demasiado monótona y lineal, teniendo al público algo parado. Sin embargo, esto no fue un problema para un artista de su nivel, consiguiendo enmendar este fallo mediante notables cambios de ritmo, logrando así levantar la pista de baile por completo.

    Mientras tanto Denis horvart se encontraba metiendo toda la carne en el asador en una Living Room que se iba llenando hasta el último rincón. Hablamos de un joven artista cuya carrera ha ido creciendo como la espuma, situándose de lleno en sellos tan importantes como Afterlife o Aeon. El Danés tenía dos horas por delante y supo como desenvolverse a la perfección en cada segundo de su sesión. Comenzando con una línea musical un poco más atrevida y deslumbrando con un recital de melodías hipnóticas y extravagantes en la que dio lo mejor de sí siempre con la profundidad sonora del deep house por bandera.

    Rumbo de nuevo a la Dance Floor, pero no sin antes poner toda nuestra atención por un tiempo en el Corner. Un espacio más íntimo, con un aforo reducido, que se encargo de acoger a los alumnos más aventajados de la academia murciana de DJs Plastic. Donde demostraron su prometedor talento por medio de transaciones bien ajustadas y excelente repertorio musical, sirviendo de ejemplo del excelente trabajo que esta haciendo esta escuela.

    Tocaba ponerse a merced de Raxon, artista con la labor de poner la guinda del pastel al showcase de Ellum. Se exhibió por totalmente en una sesión con la que se adapto por completo al horario, sacando su la lado más agresivo para saciarnos de tralla. Mostrándose con una muy buena energía desde el primer momento, consiguió embelesarnos a través de un techno electrizante envuelto por toques de oscuridad, retumbando cada uno de los cimientos de la sala.

    Siete de la mañana, llegaba la hora de otro de los momentos especiales de la noche. La despedida de uno de los pilares fundamentales de esta familia que tantos grandes momentos a dado al clubbing nacional, el adiós de la residencia de Ivan Serra. El murciano dio lo mejor de sí en una excelente sesión aborratada de techno en mayúsculas marca de la casa, en la que fue aumentando el nivel de contundencia conforme avanzaban los minutos. Haciéndonos sucumbir a base de bombo firme con el que atrapaba al público por completo mediante mezclas encajadas al milímetro y con toda la elegancia posible.

    Pero la fiesta continuaba en la Living Room, esta vez comandada por Petard Dundov. Un artista que se conoce esta sala como si hubiera llevado una vida en ella, ya que anteriormente estuvo toda una temporada como residente internacional, además de otras numerosas ocasiones como invitado especial. El croata deleitó con una selección repleta de delicias sonoras con las que consiguió cautivarnos desde un primer momento, alternando a la perfección entre progressive y deep house, dejando sonar temas como el "Above All The Colours" de Robert Babicz o su reciente remix "A Friend of Marcus", nos erizó el vello por completo.

    Con la Living Room a punto de ebullición tomaba el relevo el consagrado  Dubpaper  y uno de los residentes del club murciano, Moss, Angel sarabia. Encargados de terminar de poner el broche de oro a esta mágica mañana que deparaban las horas restantes, por medio de sonidos deep y houseros con los que expresaban el más puro sonido de esta sala.

    Pero nuestro cuerpo no aguantaba más. Tocaba retirarse, pero con un pequeño mal sabor de boca. Muy a nuestro pesar no ibamos a poder disfrutar de la despedida de Ivan Serra en un nuevo espacio que habían habilitado en el exterior, a plena luz del día y equipado con Funktion-One. Tocaba decir un hasta pronto.