• MIRA se despide de Fabra i Coats por la puerta grande

    MIRA se despide de Fabra i Coats por la puerta grande
    Texto: Alex David y Fran BG / Fotografía: Xarlene

    Te contamos en detalle lo que ha dado de sí la novena edición de MIRA Digital Arts Festival

    MIRA Digital Arts Festival cerraba hace poco más de una semana una de sus ediciones más especiales hasta la fecha. Decimos una de las ediciones más especiales porque, por un lado, ha sido un MIRA de récords: el encuentro ha conseguido reunir en su novena edición a alrededor de 10.000 personas y más de 100 artistas repartidos en hasta 6 espacios, con Fabra i Coats como sede principal.

    Esto es, su edición más multitudinaria hasta la fecha, contando con más espacios que nunca y un porrón de actuaciones nacionales e internacionales de primer nivel donde se ha juntado lo mejorcito de la electrónica de vanguardia y las artes visuales, además de diferentes instalaciones artísticas y alguna que otra conferencia. Por otro lado, ha sido la despedida del encuentro de artes digitales de Fabra i Coats, la que ha sido su casa desde 2011, primera edición del festival.

    Aún no tenemos información alguna acerca de dónde se celebrará el décimo aniversario de MIRA Festival, pero lo que sí sabemos es que la despedida de Fabra i Coats ha sido por la puerta grande con un cartel, un despliegue y una organización que para nada tiene que envidiar a grandes festivales europeos. Las dos primeras jornadas de festival –martes 5 y miércoles 6- se celebraron en L’Auditori y el Teatre Lliure de Gràcia e IDEAL, respectivamente, siendo el jueves la primera jornada en la Fàbrica de Creació. Fue en este punto cuando nos subimos al barco.

    Jueves, 7 de noviembre

    Una primera jornada que se presentaba aparentemente tranquila y que acabó por encender la mecha de lo que iba a ser un fin de semana de escándalo. Los culpables de esto fueron los británicos Ossia y Floating Points, acompañados respectivamente por Max Kelan y Hamill Industries a las visuales y el joven colectivo valenciano Rally, junto a Carlos Saez. Una jornada más reducida en cuanto a horario y escenarios ya que todo el hilo musical tuvo lugar en el escenario principal, que consiguió un llenazo absoluto.

    El encargado de abrir la veda fue Ossia, quien presentó un show oscuro, tanto musical como visualmente –y aquí también entra en juego la buena labor del artista visual Max Kelan, colaborador habitual del británico- y que fue de menos a más tanto en ritmo, como en intensidad, caracterizándose por sonidos ambientales y turbulentos, melodías electrificantes que fueron mutando en bombos atronadores. Al mismo tiempo que Ossia y Max Kelan llenaban de oscuridad el escenario principal, empezó a correrse el rumor de que Arca estaba tramando algo por las instalaciones del festival.

    Y es que Alejandra Ghersi era la sorpresa de la jornada del jueves que, junto a Carlos Saez, ya un referente en cuanto a artes digitales en España, preparó una performance dentro de DUALMISMO, la instalación artística que había montado el joven valenciano. Una instalación que consistía en una inmensa cantidad de una especie de agrupaciones de resina colgadas a varias alturas de la sala en cuyo centro se proyectaba un láser verde generando varias trayectorias a lo largo de toda la sala, acompañados de un característico sonido que recordaba a un goteo continuo. Fue aquí donde Arca apareció con un láser de color rojo en un ojo cual personaje Cyberpunk, un teclado y un micro, realizando una performance un tanto improvisada.

    El mejor momento de la jornada del jueves nos lo ofreció, sin ninguna duda, Floating Points, que -junto a Hamill Industries- llegó a Fabra i Coats pocos días después de presentar su último LP, Crush, que ha supuesto una reinvención del artista. Manteniendo sus ya más que consagrados patrones sonoros y melodías, pero dando un –inesperado- giro hacia sonidos más experimentales, IDM. Como resultado, un directo pistero, sobrecogedor, con la sala repleta de gente bailando desde el minuto uno. El discurso musical fue en torno a Crush, pero pese al poco rodaje, fue de lo más efectivo, haciéndonos catar uno de los secretos mejor guardados del festival: el sonido.

    El cierre fue a cargo de Rally, joven colectivo proveniente de Valencia, que junto a Carlos Saez a las visuales y nuevamente con la aparición estelar de Arca, llenaron la main de gamberrismo sonoro, con un discurso que iba alternando entre noise y gabber, entre otros muchos géneros y atmósferas raveras, con Carlos Saez también desatado a las visuales y Arca animando al público desde el escenario con una máscara cuanto menos perturbadora. Todo muy loco, sí.

    Viernes, 8 de noviembre

    La jornada del viernes la comenzamos con Alessandro Cortini y su Volume Massimo, que, rodeado de sintetizadores y módulos de expansión analógicos, consiguió surcar todo un océano bañado de delicadas melodías, acompañadas de sonidos ambientales y toques de guitarra, que fueron desgranando muchas de las joyas de éste, su último trabajo. En la parte visual, más emotividad y melancolía. Perfecto para arrancar.

    El relevo lo tomaban Henriette Motzfeldt y Catharina Stoltenberg, más conocidas como Smerz, que fueron responsables de un show en el que se exhibió su particular visión de la electrónica más popera, con toques R&B, incluso euro-dance, acompañados de acordes de teclado y violín, además de las visuales de Weirdcore, artista conocido y reconocido por trabajar con artistas de la talla de Aphex Twin.

    Tras el dúo noruego, llegó el turno de otra dupla, esta vez la formada por Roly Porter y Mary-Anne Roberts, el primero a las máquinas creando atmósferas sonoras de y la segunda acompañando en la parte vocal entre una densa nube de humo, con la que jugaron para hacer que la vocalista apareciera en mitad de la pista de baile como punto de partida del nuevo show audiovisual Kistvaen, que, por supuesto, también cuenta con la presencia del reconocido artista visual MFO. Y en este punto es cuando decidimos estrenar el Espai Zero, segundo escenario del festival, enfocado a la música de club.

    Primera parada: los británicos Mike Golding y Steven Rutter, más conocidos como B12, que llegaron con la misión de reinterpretar viejas joyas de su enorme colección de producciones, además de material reciente. Con ellos, primer llenazo de Espai Zero, con mucho humo, sonido bien potente y escasa luz, fórmula que se iría repitiendo a lo largo de las siguientes actuaciones en este escenario, perfecta para quemar zapatilla. Entre cajas de ritmos, secuenciadores y demás cacharrería presentaron un live de lo más divertido y bailable, representando el sonido de antaño y haciendo bailar de lo lindo a todo el personal que llenaba la sala. Tras B12, turno de Giant Swan; uno de los directos más rompedores en la actualidad, que también presentaban álbum y se encargaron de marcarse una de las actuaciones más gamberras y rompedoras del festival, nuevamente con llenazo hasta la bandera y una cola enorme fuera intentando entrar, que acabó por convertirse en un “tonto el último”, con el personal de seguridad sufriendo más empujones que los que estaban en mitad del pogo que había montado dentro. Tras la sudada del siglo, tocaba volver al escenario principal y, no precisamente a respirar.

    La traca final del viernes la protagonizaban Clark y Skee Mask; ambos con un discurso rompedor y que nos hizo dejarnos las caderas en la nave principal.

    La de Clark fue otra actuación para enmarcar, si bien arriesgar, arriesgó poco. Muy al estilo de lo que hizo Floating Points en la jornada anterior, siguió una línea muy enfocada a hacernos bailar, y, como no puede ser de otra manera, lo consiguió en todo momento a base de muchas de sus producciones estrella como “Winter Linn”, “Unfurla”, “Growls Garden”, “Butterfly Prowler” o el recientemente estrenado “Legacy Pet”, que iba hilando progresivamente, con un sonido espectacular, alternando entre melodías tranceras y ritmos rotos acompañado de Evelyn Bencicova, encargada de la parte visual.

    Y en este punto, tanto en la actuación de Clark, como pasaría también en la de Skee Mask, es cuando echamos de menos la oscuridad y el humo del Espai Zero. Si bien todos los shows presentados en el escenario principal contaban con parte visual, hubo ciertos momentos en los que se hubiera agradecido menos luz, lo cual hubiera estado acorde al discurso musical y hubiera dado más protagonismo aún a la parte visual.

    Con respecto a Skee Mask –que llegaba junto a Jude Marcella-, poco que podamos contaros que no os podáis imaginar. El que escribe es un fanboy en toda regla y estaba pegando tumbos de un lado a otro de la sala en lo que fue una auténtica rave, un cierre que, obviamente, se nos hizo corto, con una hora y media que se esfumó en un abrir y cerrar de ojos. El discurso: ritmos rotos a tutiplén, melodías tranceras y trap, mucho trap, entre mezclas impolutas y con el pitch por las rodillas. Una auténtica locura.

    Sábado, 9 de noviembre

    Y, de repente, nos plantamos en la última jornada del festival, con los ánimos por las nubes y los pies aún intentando recuperarse de las anteriores jornadas. Nuevamente, pusimos el foco en Espai Zero, donde había muchas ganas de catar a Insanlar, el dúo turco formado por Baris K y Cem Yıldız, que mediante un discurso psicodélico que aunaba una perfecta y lenta línea de bajo electrónica con elementos folclóricos provenientes de la Anatolia en una envolvente combinación perfecta para ir entrando en el mood.

    El siguiente atractivo en nuestro timeline era Biosphere, una leyenda de la música ambient que regresaba a Barcelona tras 15 años, y lo haría presentando su nuevo show audiovisual. Sin duda, uno de los mejores y más impactantes shows del festival, que consiguió atraparnos en todo momento. Pasajes sonoros ambientales y melodías acompañadas de clips visuales de películas ochenteras en blanco y negro en bucle que consiguieron abstraernos de todo y centrar toda nuestra atención a medida que iba introduciendo sutiles beats entrecruzando historias de manera progresiva para volver a empezar. Una maravilla audiovisual y uno de los shows que mejor supo aunar la parte visual y sonora de todo el festival. Para enmarcar.

    Tras un breve y merecido descanso para asimilar el show de Biosphere volvemos a Espai Zero, de donde ya saldremos poco hasta el cierre con People You May Know, Schwefelgelb y DJ Marcelle repartiendo cera a diestro y siniestro. El dúo compuesto por Phran e Ylia, dos conocidos de la escena local, presentó su nuevo directo en MIRA Festival con un discurso de lo más ravero donde reinaron los sonidos ácidos, rotos, con el electro y jungle como bases, en lo que sería un despiporre que haría sacar las primeras de las muchas gotas de sudor que se derramarían en este espacio durante las siguientes actuaciones.

    Con Schwefelgelb, más de lo mismo –y para nada en el mal sentido-, si bien la línea seguida por estos fue más predecible, pues interpretaron muchas de sus reconocidas producciones en sellos como [aufnahme + wiedergabe] en una oda al EBM y a la electrónica más punkarra y agresiva, que, acompañada por unas potentes estroboscópicas, dieron lugar a otro show de lo más loco que tuvo a todo el público más zapatillero entregado desde el minuto uno como sucedería en la jornada anterior con Giant Swan, por ejemplo.

    DJ Marcelle cerraba la programación de este segundo y maravilloso escenario, con un set a la altura de muy pocos en una de las actuaciones más variadas y divertidas de toda la programación. De algo tenía que servir tener una colección de más de 15.000 vinilos en casa, ¿no? Pura innovación y vanguardismo, mezclando desde salsa con drum & bass a muy bajas revoluciones hasta el jungle más agresivo que hayas escuchado, pasando por dub y africaneo vario para llevarse la que sería una de las mayores ovaciones del festival.

    En el escenario principal, a su vez, Blanck Mass estaba ofreciendo su faceta más excéntrica, donde se podían vislumbrar potentes sonidos electrónicos de altas frecuencias, ritmos futuristas adornados por riffs de guitarra metaleros y leads de sintetizadores, acompañados por vigorosos bombos con Dan Tombs ofreciendo un show visual con clips de algunas producciones como “Love is a Parasite”.

    Y el encargado de cerrar esta maravillosa novena edición de MIRA sería ni más ni menos que otro de los DJs del momento: Batu. Junto a Leeza Pritychenko protagonizarían otro de los shows más sorprendentes del festival, mostrando su faceta más experimental, acorde a una cita como es MIRA, sin perder la cara orientada a la música de club. Nuevamente, como en el caso de Skee Mask, se trata de uno de los DJs más exquisitos técnicamente hablando, lo cual demostró en todo momento en transiciones de lo más arriesgadas, jugando con atmósferas y con la intensidad de los temas para poner incluso algún ritmo reggaetonero, ghetto-tech mezclando con piezas breaks poco convencionales. Sin duda, junto a la actuación de Biosphere, fue otro de los shows que mejor supo aunar parte visual y sonora, con Leeza Pritychenko mostrando diferentes piezas visuales en las que podíamos ver a diferentes seres intergalácticos bailando, incluso haciendo twerk, en una sesión de lo más divertida, arriesgada y poco convencional del artista de Bristol, perfecta para cerrar.

    Y la noche no acabó aquí, si bien había programada una after-party en Razzmatazz con un b2b de Alicia Carrera y Lena Willikens, además de las actuaciones de Parallax, Neon Chambers y Or:la al que acudimos gustosamente, aunque, entre que conseguimos pillar un taxi, llegar a Razzmatazz y esperar la tremenda cola para entrar, se nos acabó haciendo corto, si bien pudimos disfrutar de cerca de dos horas del magnífico mano a mano entre Alicia Carrera y Lena Willikens, que fue de lo poco que echamos de menos durante el festival, un set largo que conlleve cierto desarrollo para poder perderse en él.

    En definitiva y, como ya adelantamos al principio de este texto, MIRA cierra su novena edición posicionándose como uno de los eventos más especiales de la península, un festival familiar con una producción tremenda y un cartel a la altura de las grandes citas. Así que, quedamos a la espera de averiguar los detalles acerca de su décimo aniversario.