• Neopop 2019: la crónica

    Neopop 2019: la crónica

    El pasado mes de agosto, el festival portugués celebró por todo lo alto su catorceava edición. A continuación te contamos nuestras impresiones.

    Portugal se ha convertido en un destino altamente solicitado por aquellos que buscan la exigencia a la hora de pegarse una buena farra en la época estival. Esto se debe al buen clima, la infinidad de espacios idílicos y la cantidad de ofertas llenas de calidad musical que han ido aparecido en los últimos años.

    Pero en el mes de agosto ya hay un hueco más que reservado dentro del acogedor pueblo costero de Viana Do Castelo. El cual se prepararía para recibir, desde el 6 al 9 de agosto, el catorceavo aniversario de Neopop.

    Catorce años en los que el festival se ha galardonado como uno de los festivales más asentados. Envuelto en un continuo proceso de mejora, tanto en su propuesta artística, recogiendo actuaciones más innovadoras para combinarlas con grandes leyendas de la electrónica; como en su propuesta escénica, en la que ofreció dos noches de música experimental en el Teatro San Miranda.

    Jueves

    Nuestra primera toma de contacto con el festival comenzaba desde primera hora de la noche del jueves. Lamentando a más no poder el habernos perdido la jornada inaugural, donde hubo actos de un calibre excepcional, como las protagonizadas por el mítico dúo de electrónica progresiva, Underworld; uno de los DJs más venerados y longevos de la escena británica, John Digweed; o una gran lista de talentos locales como Rui Vargas, Freshkitos o 2Jack4u, entre otros.

    Sin pensarlo lo más mínimo acudimos al Anti Stage. Resguardándonos de la lluvia bajo la carpa dispuesta para cubrir la pista de baile, prevenida por la organización en base a la predicción meteorológica que podía acaecer en las jornadas del festival. Que por suerte, solo dio guerra en la primeras horas de este día, coincidiendo con una de las propuestas más apetecibles de Neopop: Interstellar Funk.

    Este gran talento holandés fue una de las apuestas pensadas para todos los oídos más selectos y refinados del festival. Optó por una más que cuidada selección, con la que consiguió mantenernos fascinados a través de un recital formado por patrones musicales fuertemente ligados al electro más apetecible, y acompañados por piezas de techno sofisticado y algo más lento de lo habitual. Concluyendo con auténticos temarracos como el “Solid Session” o “Get The Balance Righ" de Depeche Mode, preparando así el terreno para otro de los artistas que sabe como dar de lleno con la fórmula necesaria para cada situación que se le plantee.

    Instantes antes, decidimos tomar un pequeño respiro para dar una vuelta de reconocimiento por el recinto, tomar algo en los food trucks que había facilitado la organización, recargar los bolsillos de tokens y pedir una cerveza en las barras perfectamente organizadas.

    Ivan Smagghe es sin lugar a dudas un hombre impredecible.Caracterizado por una heterogeneidad sonora que se ha convertido en la piedra angular que define cada una de sus sesiones.

    Basándose en este pilar, el artista francés comenzaba a marcar las pautas de su set con el que iba evolucionando por una montaña rusa de sonidos desiguales. Combinando piezas musicales inmensamente profundas, rellenas de una primorosa cualidad bastante distinguida y reconocida, con melodías más movidas. Con el fin de caldear una pista de baile que iba tomando color a ritmos excesivos, preparándose para recibir una actuación que se convertiría en un hito en la historia del festival. Marcando aquel jueves 8 de agosto, como el día en el que dos de los productores más respetados de la escena electrónica internacional de los últimos años, unían fuerzas para conquistar Neopop.

    The Hacker volvió a rescatar su apellido -Amato-, para fusionarlo con el sonido ecléctico de Adriani, sirviendo de claro ejemplo de sinergia pura y dura. Ambos, mediante una compenetración excepcional, combinaron de una manera asombrosa techno, EBM, new wave o electro, rematando un directo donde la calidad desbordaba a borbotones. Estampada por su reciente álbum publicado en Mannequin Records, “Présence Du Futur”, y acompañada por algunos de sus temas en solitario para finalizar una actuación lo más redonda posible.

    Tras una enorme ovación, tomaban las riendas de este escenario una de las propuestas más atrevidas de esta edición, que a pesar de la incertidumbre que esto pudiese ocasionar, no defraudó en absoluto.

    Si hace tres años Solar debutaba -en solitario- por todo lo alto en Neopop, y el pasado año, junto con Intergalactic Gary, fue una de las principales atracciones del festival, este año tocaba cambiar de compañera de batallas, tomando el relevo Lokier, con el objetivo de volver a defender a capa y espada la ardua labor que lleva ser un selector musical como la copa de un pino. Ambos colmaron una actuación con una banda sonora sintética y bastante peculiar, con la que abrazaron géneros tan dispares como acid, electro, breaks o incluso música disco, hasta lograr rescatar grandes joyas de la música de baile para combinarlas con otros hits del momento.

    Sabiendo desenvolverse el uno con el otro de maravilla, como si llevaran toda una vida realizando sesiones juntos, y terminando de justificar el porqué Solar se ha convertido en uno de los imprescindibles de este festival.

    Tocaba escapar al Neo Stage, para ver que se cocía en el interior de la colosal carpa que cubría al alargado y sorprendente escenario, que se anteponía ante la avalancha de adeptos que se daban cita para recibir el discurso protagonizado por Richie Hawtin. El canadiense discernió con su sonido tan característico, que esta vez iba enfatizado por un aumento de contundencia y una utilización de efectos -por momentos abusiva- que hicieron de un rizo de sonidos, algo más activo y energético. Apto para que los fieles a este artista se pegaran los bailes durante toda su sesión.

    Al no ir mucho con nuestro estilo la programación del jueves en el Neo Stage, volvimos a asentarnos en el escenario que fue nuestro hogar en la mayor parte del festival. Donde no queríamos perder el más mínimo detalle de la actuación que tenía preparada Wata Igarashi. Con este nombre hago referencia a uno los artistas líderes de la escena japonesa, que supo como ganarnos con un directo muy cuidado y saturado por numeroso material del que es artífice. Manifestado por un techno atmosférico, adornado por toques futurísticos, y dotados de una profundidad y emotividad distintiva de este artista, con las que da a sus actuaciones un sentido único.

    Con los rayos de sol asomando a la vuelta de la esquina, DVS1 se presentaba para hacer de guía por todo un viaje sensorial, que fue en constante evolución hacia ritmos más agresivos y rellenos de una potencia caótica. Cubriendo la pista de baile por una atmósfera de oscuridad que servía para eclipsar la ya soleada mañana del sábado, a través de estremecedores rugidos que provenían del equipo de sonido Lambda puesto al limite con temas como la remezcla de Oscar Mulero al "Stepback" o el "Two Steps Back" de Stanislav Tolkachev, retumbando hasta lo más profundo de nuestra alma.

    Por otro lado KiNK se encargaba de dar los aires de frescura a la mañana, mediante una entrenida actuación en el que se recreó por medio de house de lo más agradable, pero sin nada destacable a lo que tiene acostumbrado el artista búlgaro. Aún así, fue más que suficiente para pegarnos los últimos bailes de la mañana y poner rumbo a nuestro hogar y descansar para la siguiente jornada de Neopop.

    Viernes

    Con las pilas bien cargadas comenzaba nuestro segundo asalto ya entrada la media noche. Preparando el campamento base en el Anti Stage, para sucesivamente meternos en el papel de declarantes de la recta final de Mashkov. El artista ruso le fue tarea fácil conmover a todos los allí presentes mediante un testimonio compuesto por un sonido progresivo y electrificante, con el que fue aumentando paulatinamente los niveles de contundencia, hasta el punto de conseguir allanar el terreno y adecuarlo a una de las actuaciones de las que más ganas había.

    Colin Benders ha demostrado, por méritos propios, que es uno de los grandes genios de la música hecha con sistemas modulares actualmente. Cada actuación es un viaje musical con un camino totalmente distinto al marcado por su sucesor, en el que la calidad siempre forma la punta de todos los rumbos de su rosa de los vientos.

    Y para que esto no sirviera como meros halagos, se puso manos a las obra a trabajar con toda su cacharrería. Argumentando con una lucidez majestuosa, toda su habilidad como gran experimentado en el terreno analógico y modular, siéndole pan comido el mantener embelesados a cada uno de los privilegiados que no quisieron perder detalle de su hora de actuación. La cual fue in crecendo, desde puras melodías más armoniosas hasta desatar una locura de ritmos de ondas improvisados. Consiguiendo lograr patrones rítmicos de otro planeta, que sacudían la pista de baile a fin de dar paso a uno de los artistas nacionales que más ha conseguido alzar su carrera en los últimos años.

    Vil comenzaba a hacer de maestro de orquesta por medio de una audición delimitada por un recital de bombo continuo, envuelto por sonidos opacos y profundos, con la finalidad de subir cada vez más la temperatura de este escenario. Sirviendo como calentamiento para la auténtica locura, y su correspondiente derroche de adrenalina que iba a acontecer en las horas venideras.

    Como bien estaba determinado desde un primer momento, los primeros en alterar la normalidad establecida en los tiempos remotos, iban a ser Ø-[Phase] y Matrixxman. Pero debido a una operación de clavícula, el artista británico no pudo hacer acto de presencia en Neopop. Por lo que todo quedaba en manos de Matrixxman.

    El americano se desenvolvió de una manera magistral a través de una sesión fuertemente nutrida de su propio material, mediante la que enalteció su propio sonido, formado por numerosos compases de bombos voluminosos, esencias ácidas y hit-hats punzantes; dispuestos a atravesarnos de lado a lado a base de temas tan incisivos como su "Mainframe 2.0", logrando radiar con una energía desde la cabina que valía por mucho más que por dos personas.

    Tras esta carrera de fondo era necesario poner rumbo al Neo Stage para ver lo que iba a tramar entre manos Rebekah. Sus antecedentes como “asesina” de pista de bailes decían mucho de hasta donde podía llegar la británica. Aún así, lo de esta noche fue todavía a niveles más exagerados.

    Parece que su locura musical no tiene límites. A base de traspasar los más de 140 BPMs, logró crear toda una avalancha de sonidos devastadores, construidos para golpear nuestro pecho como si de una máquina de demolición se tratase. Hasta el punto de, en sus últimos cinco minutos, terminar de darnos el golpe de gracia con una crítica ola de gabber del más demoledor.

    No había ni el más mínimo descanso. Se avecinaban dos horas de pura demencia industrial. Esta vez de la mano del responsable del sello Moonnom Black.

    Dax J no dudó en desenfundar toda su artillería más pesada, disparando grandes ráfagas de techno frénetico, sin piedad ninguna, hasta dejarnos completamente exhaustos a causa de los delirantes bailes a los que dieron el exterminador setlist que había preparado el artista. Donde toda su munición más letal tenía el sello de su propio nombre, con temas como “Spedball”; u otras de diferentes fabricantes, marcadas por Binny o Heckmann, y con nombre “Terraform” y “Teufelswerk”, respectivamente.

    Mientras tanto Dasha Rush se encargaba de realizar una sesión de hipnotismo musical en el Anti Stage, con la que dejó al público sumergido en un universo de piezas singulares, debido a su renovado y laborioso directo, en el que combinó toda la belleza estética de piezas ambientales con su propio techno hipnótico. Alternando con partes más movidas con la intención de sacarnos de ese estado de absorción mental, y poder encajar más al horario que abarcó su actuación.

    Tomando el testigo a Hector Oaks, que se encargó de subir el pistón y convertir todo aquello en lo más parecido a la idea que uno pueda tener acerca de una rave. Logrando conseguir un sonido anárquico, en el que no hubo cabida para una etiqueta especifica de géneros musicales. Sirviendo un auténtico menú hecho con todo su mejor gusto posible, en el que fue alternando vinilos de aquí y de allá, intercalando techno, trance o breaks, para fundirnos  en un albor único e irrepetible que duró hasta las 9 de la mañana. Alzado por temas tan mágicos como el "Kiss in the Storm" o el "Hymn" de Moby. Siendo así una ardua tarea el querer reservar algo de energías para poder aguantar la última acometida del festival.

    Sábado

    Había que sacar fuerza de las reservas, ya que la ocasión lo merecía. La última jornada del festival venía pisando fuerte, en la que Neopop se guardaba varios ases bajo la manga en forma de auténticos estandartes de la escena electrónica mundial.

    El último asalto de éste lo comenzábamos con Hardfloor tomando el timón de un Neo Stage que se iba poblando poco a poco. Sirviendo todo un brebaje que desprendía a borbotones un recital de vigorosos sonidos ácidos, para hacer de instructores de una auténtica masterclass de acid techno marcada por potentes y corrosivas líneas de bajos, fabricadas con una delicadeza y destreza asombrosa.

    Con el cuerpo presto y dispuesto comenzarba el b2b entre las compatriotas ucranianas Nastia y Daria Kolosova. Ambas pusieron su distintivo sonoro tan particular, con el fin de atribuirse una sesión en la que reinó la diversión y la simplicidad musical. Que a pesar de esto último, consiguieron tener levantada la pista de baile entre numerosos subidones y bajadas, hasta dejársela en bandeja a una de las grandes leyendas de la electrónica, quien no supo como aprovechar de manera adecuada la energía que allí reinaba.

    Jeff Mills siempre ha sido una gran referencia musical. Poseedor de una más que lograda consideración, gracias a una trayectoria intimidante, de más de 30 años, en la que se sigue manteniendo al pie del cañon.

    Lo que sucedió en la madrugada del sábado, no terminó de cuajar del todo. Quizás -como bien hemos dicho antes- porque al haber estado tocando techo durante tanto tiempo nuestras expectativas estaban demasiado altas; o más bien debido a una monotonía y desbocada selección musical, que no estuvo muy acorde a la hora en la que abarcaba su actuación. Pero en lo que sí estamos seguros es que a este artista técnica no le falta. Haciendo justicia por una increíble destreza a los platos con la que estuvo más que impecable. Resaltada por mezclas de infarto, acompañadas de su facilidad a la hora de manejar y sincronizar su ya compañera de batallas, la Roland 909, con la que dio algo más de dinamismo a su sesión.

    Entre estandartes del techno andaba la cosa. Por otro lado, en el Anti Stage, Surgeon trató de arreglar este agridulce sabor de boca mediante un directo trazado al mínimo detalle de techno sin precedentes. Dando lugar a sonidos electrizantes que formaban todo un vendaval de melodías afiladas y bombos inquietantes, para así cumplir con creces lo esperado de él, y así mantener la hegemonía que tanto le avala.

    Los relojes marcaban las cinco y media de la mañana. Lo que significaba tener que despedir al británico y dar la bienvenida a uno de los imprescindibles de Neopop. Lewis Fautzi, se encontraba en casa, y como quien no quiere la cosa sacó a pasear el hacha de guerra para abrirse camino con una comodidad tremenda, entre su turbador y estremecedor sonido. Con el que hacía temblar cada cuerpo al ritmo de temas bastantes crudos y cargados de rabia, haciéndoles salir glorioso de la tierra que le ha visto crecer.

    Ya en la recta final del festival, se podía palpar un cierto aire de melancolía en el ambiente, debido al viaje retrospectivo que iba a suceder a continuación.

    The Advent volvió a mostrar su lado más antiguo y genuino, con el que desempolvó su antigua maquinaria para representar un directo conquistado por su material más remoto, que lo colocó en el escalafón que se merece. Cumpliendo las delicias de todos aquellos más fieles de la electrónica de antaño y preparando para la traca final que sería prendida por uno de los artitas veteranos en este festival.

    Nuestra energía se encontraba absolutamente agotada por completo. Y con una pequeña espinita clavada en lo más adentro de nuestro ser, al no poder disfrutar de los posteriores cierres con Laurent Garnier y Zadig b2b Dj Deep, tocaba poner punto y final a esta edición de Neopop.

    En resumidas cuentas, una edición que ha dejado con muy buen sabor de boca. En la que no ha faltado ni el más mínimo ápice de calidad sonora, donde los grandes pesos pesados del cartel, con un nombre bastante cotizado, se han visto claramente sobre pasados por otros nombres menos conocidos, pero que están pasando por el momento álgido de su carrera.

    Solo queda recordar que el quince aniversario de Neopop tendrá lugar desde el próximo 12 al 15 de agosto de 2020.

    ¡Hasta el año que viene!