• Paraíso se consolida en su segunda edición

    Paraíso se consolida en su segunda edición
    Fotos por Paraíso

    Te lo contamos a través de esta crónica

    Ya lo decíamos el año pasado y no nos equivocamos ni un ápice en ello. Paraíso era el festival de electrónica que Madrid necesitaba. Un festival que en su segunda edición se ha consolidado como uno de los eventos a tener en cuenta en nuestro país y que apunta a llegar a ser internacional en muy poco tiempo. Llega para quedarse tal y como demuestran los datos proporcionados por la organización, creciendo el festival un 40% respecto a su primera edición, reuniendo a un total de 25.000 asistentes durante los dos días de duración.

    Los pasados 14 y 15 de junio el festival Paraíso volvió a tomar el Campus de la Universidad Complutense de Madrid con un cartel y montaje a la altura, con un total de 49 actuaciones de artistas de 17 países diferentes repartidas en cuatro escenarios, además de contar con instalaciones artísticas, área gastronómica y zona de gaming

    Viernes

    Nuestros primeros bailes del festival corrieron a cargo de Maribou State, una actuación marcada a fuego en nuestra hoja de ruta. Los británicos comandaron el escenario principal, ante una gran afluencia de público que no quería perder detalle de lo acontecido en Paraíso desde primera hora de la tarde. Mostrando su renovado directo, donde no perdieron oportunidad de ofrecer todo un discurso de ritmos relajados, combinados con soul, pop y r&b, hasta terminar de hacernos bailar de lo lindo con melodías más houseras, para dejar una actuación idónea, con la que ir abriendo el apetito musical.

    Por otro lado, Jacques Grenne apostó por su frecuente fórmula de comenzar en los primeros compases con sonidos más experimentales, que con el paso del tiempo se fueron quedando atrás para dar lugar a a una ráfaga de temas más vivos y movidos, perfectos para empezar a caldear el ambiente del escenario Club. Brotando la energía que comenzaba a hacer brillar la bola de discoteca, pendiente de la lona circular que cubría este escenario.

    Con un notable aumento de afluencia de público respecto al dúo británico, Bob Moses se encontraban dando los primeros coletazos de su actuación. Realizaron un despliegue de temas de lo más profundo y emotivo, que seguían una delicada línea entre el synth pop y el house más selecto y cuidado, acompañados de compases improvisados y envueltos por toques de guitarra y la sensual voz de Tom Howie, mediante los que representaron algunos de su temas más reconocidos como “Grace” o “Enought to Believe”.

    De vuelta en el escenario Club, teníamos otra de las citas imperdibles de la jornada con el artífice del reconocido sello Disco Halal: Moscoman.  En lo que pudimos escuchar de su set no arriesgó demasiado, optando por el simple guión de realizar una sesión para todos los públicos, fuertemente nutrida por material de su propio sello,  en la que combinó sus habituales sonidos tribales y africanos, con algunos temas ya consagrados como el “Spastik” de Plastikman

    A continuación, topábamos con el conflicto interno provocado por una indecisión más que justificada, en la que considerábamos el solape de tres de las actuaciones más interesantes de la jornada.

    En el escenario Manifesto se mostraba Raphael Top Secret, éste realizando una lectura de pista magistral. Demostrado su habilidad como selector con una soltura asombrosa, en la que también resaltó su faceta como ‘digger’, adentrándose en un océano de piezas musicales de multitud de ramas, con las que tuvo levantada la pista de baile durante las dos horas que duró su actuación. 

    Mientras que Cerrone sirvió de guía en un viaje musical al pasado lleno de una añoranza, donde la mayor parte de su actuación estuvo ligada a la música disco y funk de antaño protagonizada por este veterano francés. En su actuación hizo un gran repaso a su discografía más relevante, sin poder faltar grandes joyas de la época como “Supernature” o “Je Suis Music”.

    Pero la mayor parte de nuestra atención la captó Ross From Friends acompañado por dos miembros de su banda. Equipados con guitarra, teclados, launchpads y demás cacharrería, sirvieron a la perfección para deleitar con un live cargado de su mejor y más reciente material. Caracterizado por un inicio marcado por melodías vanguardistas y retro, que fluían a golpes de beats por un recital de lo-fi house de lo más apañado, cumpliendo con creces las delicias de todos los seguidores de este joven artista.

    Bien entrada la madrugada y con una tremenda ovación recibíamos a uno de los artistas más fructíferos del panorama nacional. John Talabot tomaba las riendas de este escenario para conseguir sorprender -ya sea para bien o para mal-  con un set en el que dejó de lado la línea musical de la que mayormente acostumbra, inclinando la balanza hacia un recital de ritmos energéticos en el que pudimos ver el lado más cañero del artista catalán. Partiendo desde sonidos más relajados y abriendo paso por sonidos más contundentes cargados a tope de energía, adornados por toques ácidos. 

    Ya en la recta final de la noche, KiNK se hizo dueño de la nave musical para efectuar su divertido y dinámico directo. Experimentando sonidos al inicio de su actuación, donde demostró la magia que es capaz de crear a través de una caja de ritmos, un mixer y numerosos pads. El búlgaro es excepcional. Trasmitiendo un groove y un dinamismo único representado con su buen hacer en cabina, haciendo además partícipe de su actuación a varias personas del público.

    El broche de oro de la jornada quedó en manos de Young Marco. Este artista holandés siempre es una apuesta segura, y esta noche consiguió, una vez más, brillar con luz propia. Lo hizo gracias a una sesión a la que dio al cuerpo lo que pedía: numerosos temarracos rompe pistas, mezclados con técnica impoluta, con los que no parar de hacernos bailar hasta las cinco y media de la mañana. La hora de coger y marcharse para casa…

    Sábado

    Siendo fieles a nuestra hoja de ruta –tal y como hicimos en la primera jornada del festival– y entrando algo más tarde de lo previsto pudimos presenciar los últimos compases de la actuación de la norirlandesa Or:la. Una sesión donde amalgamó con gran sutileza techno, electro y bass. Idónea para ir abriendo el apetito. 

    El escenario MANIFESTO volvió a ser una jornada más nuestro campamento base, primero con el dj set de Max Abysmal y posteriormente con dos cierres de autentico lujo: Motor City Drum Ensemble y Antal. Pero vamos primero con Max Abysmal, demostrando ser durante todo su dj set un todoterreno musical, haciendo especial hincapié en sonidos más pesados de lo que acostumbra el DJ holandés. 

    Peggy Gou, una de las propuestas que recomendábamos encarecidamente fue quizá la gran decepción de la segunda jornada. La coreana del sur que a día de hoy es una de las artistas más demandadas y aclamadas de la escena, consiguió rebosar el Escenario Club haciendo casi imposible su estancia allí. Entre la gran multitud de presentes y el discurso de pura cera por el que optó Peggy Gou, decimos claudicar. Tomamos un descanso y partimos rumbo al escenario principal para presenciar el directo de los siempre excepcionales Mount Kimbie

    Los abanderados de Warp siempre valientes y felizmente erráticos, pero sobretodo talentosos y libres. Hacen directos a su libre albedrío y eso cala hondo en el público que lo presencia. Tras la ración que todo ‘warperiano’ necesita, era el turno de ver a Laurent Garnier

    El galo, historia viva de la música electrónica se postulaba como el broche de oro de esta segunda edición, pero no fue así. Garnier anduvo luchando contra la baja presión sonora desde el primer segundo de su sesión. Los motivos de esta bajada de DB la desconocemos, pero lo que sí que es cierto y que sirva como la nota negativa de este segundo encuentro con Paraíso; fue el sonido. Se quedó corto para todos los que éramos. Dejémoslo así pues. Esperamos que a la tercera sea la vencida

    El gato al agua se lo repartieron entre el alemán Motor City Drum Ensemble y el tulipán Antal. El primero de ellos cada vez que pisa Madrid es para partirlo. En esta ocasión triunfó con un dj set de dos horas de duración que se pasaron volando. Lo bueno, dura poco. Y que verdad que es. House, disco, rarezas –como acostumbra siempre–, hitazos y una técnica excelente fueron las claves de otra sesión memorable de Danilo.

    La bajada de volumen –incomprensible de nuevo– no quitó las ganas de hacerlo bien al dueño de Rush Hour. Antal nos deleitó con una retahíla de temazos aderezados de una técnica bastante limpia. 

    El festival anunciará próximamente las fechas de su próxima edición y pondrá a la venta los primeros abonos. Recordamos que para su próxima edición, Paraíso contará con la colaboración de Advanced Music, empresa que produce el Sónar Festival. Así que a la tercera, irá el sobresaliente. Esperamos. 

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