• ¡Prejuicios fuera! Así destruyó Mykki Blanco los estereotipos de la sociedad clásica

    ¡Prejuicios fuera! Así destruyó Mykki Blanco los estereotipos de la sociedad clásica
    Fotografía: Alba Rupérez

    El rapero estadounidense fue invitado por su amigo GAIKA a un nuevo evento del Ciclo DNIT

    Que el Ciclo DNIT busca abrir nuevas fronteras en el campo de la producción y escenificación de la música electrónica es algo que ya hemos dicho en incontables ocasiones. Mykki Blanco fue mucho más allá. Rompió cualquier molde preestablecido. Se saltó toda norma, inventada o por inventar. Puso el vestíbulo del CaixaForum patas arriba. Literalmente. Con él, vivimos una noche histórica el pasado 23 de marzo en Barcelona.

    En realidad, Delicalisten se había fijado en GAIKA para su nueva velada. Con la comparecencia del cantante, productor, performer y artista audiovisual británico, quedaba más que confirmado el alto contenido crítico de la noche. Original de Brixton y con enormes influencias provenientes de la cultura jamaicana, GAIKA siempre se ha caracterizado por su mensaje de protesta contra el mundo. O, mejor dicho, contra todo aquello impuesto por simple inercia.

    Con absoluta perfección, el artista de UK combinó el dance-hall caribeño con el trip-hop y el grime. Esos han sido siempre sus mejores instrumentos, sus armas infalibles con las cuales ha logrado siempre que su protesta cale hondo en el público. El amor fue el hilo conductor de sus interpretaciones. Él quiso que gritáramos, que saltáramos, que tocáramos a quien tuviéramos al lado, si es que amábamos a alguien en este mundo. La estandarización de ciertos cánones, establecidos por una sociedad clásica y reacia a romper esquemas, es algo que GAIKA detesta. Y es ahí donde nace su estrecha relación con Mykki Blanco. Existió la posibilidad de venir acompañado y él no lo dudó. Mykki era el hombre ideal.

    La noche arrancó con un minimix de Badosiris, deejay encargado de ponerle ritmo a las dos horas de música ininterrumpida. Sonaron auténticas perlas del house como 'God Made Me Phunky' o 'Blue Coast'. Luego, se unió Glor1a, cantante londinense de soul y r&b que empezó a dejar claro que íbamos a vivir una noche de altas reivindicaciones. Y, tras la actuación principal, llegó la revolución.

    El escritor y rapero estadounidense no necesitó más de media hora para destrozarnos la mente. Apareció en escena como ella. Femenino, encantadora. Badosiris acompañaba con unas bases contundentes y sucias, muy de UK, mientras Mykki iba creciendo en demencia. Primero, se arrancó medio pantalón. Luego, la chaqueta. Más tarde, el resto de la ropa. Y, en un momento de euforia colectiva, incluso se deshizo de la peluca. Mykki ya no era ella. Era él. Un tipo fuera de sí, enfadado y, a su vez, alegre. Cabreadísimo con el mundo, pero abriéndote los brazos para hacerte partícipe de su protesta. "Trascender los moldes convencionales establecidos" es lo que dice perseguir. Y lo consigue en cada uno de sus directos. Este pasado viernes, dejó a una pequeña parte de Barcelona convencida de ello.