• Sunny Graves y Oscar Sol, una unión que permitió al CaixaForum llegar al espacio

    Sunny Graves y Oscar Sol, una unión que permitió al CaixaForum llegar al espacio
    Foto por: Cathy Loughran

    La primera Noche Found! del museo catalán trajo consigo una actuación memorable de dos de los mejores talentos vanguardistas de Barcelona

    No estaba programado. Fue una sorpresa. La mejor que podrían habernos dado. En verano, Delicalisten nos hizo sonreír con las confirmaciones de Abul Mogard (junto a Marja de Sanctis) y William Basinski. Esos iban a ser los conciertos del Ciclo DNIT en octubre y noviembre, respectivamente. La Obra Social “la Caixa” quería más. No sólo más música; más de todo. Nacían así las Noches Found! (Nit Found! en catalán), una idea que aglomera las distintas actividades, ciclos y programaciones culturales más contemporáneas e innovadoras del museo en un mismo día para que los distintos públicos se encuentren y conozcan otras vertientes de la propuesta cultural de CaixaForum.

    Dos de esas propuestas son la Acción y los Encuentros. Gracias a ello, descubrimos el proyecto acción de Paula Bonet y Aitor Saraiba, dos pintores cuyo arte tiene un único foco: el pensamiento del público. “¿Qué le falta al mundo para que sea un lugar mejor?” es lo que plantean. La audiencia responde por turnos y en una palabra. Una palabra que, en pocos segundos, queda representada por Paula y Aitor. Todos esos dibujos dieron como resultado el mensaje que CaixaForum y la Noche Found! quiso lanzar a la sociedad. La sección Encuentros estuvo protagonizada por Izaskun Chinchilla, una de las arquitectas más importantes del país en materia de ecología y construcción sostenible. Paralelamente, quedaba inaugurado el nuevo Espacio Found!, en el que los distintos públicos de CaixaForum se reunieron al ritmo noventero (sonido exclusivamente analógico, por supuesto) de Sonido Tupinamba con Slurp TV a la imagen. Sucedió en el vestíbulo del museo, ese vestíbulo que tan bien conocemos en URBAN MGZ y que, esta vez, sólo servía de preludio.

    El Auditorio acogía el show de DNIT

    A las 22h, puntual como un reloj suizo, abría sus puertas el Auditorio. Esta vez, DNIT se viviría en la oscuridad y la comodidad de un espacio ideal para la percepción visual y sonora más completa que uno pueda hallar en Barcelona. A cada extremo del escenario, enfrentados uno con otro, los dos protagonistas de la última y más esperada cita de la Noche Found!.

    A la izquierda del público, Oscar Sol, desde hace años centrado en las abstracciones geométricas y el uso de figuras tridimensionales perfectamente sincronizadas con el sonido, creando así paisajes futuristas. A la derecha, Simon Williams, artista anglo-latino más conocido como Sunny Graves, cuyo dominio del sintetizador, el sampler, la voz, los pedales y otros elementos le ha permitido erigirse como uno de los nombres vanguardistas más respetados en la ciudad.

    Juntos, iban a explorar una vez más el contraste entre la luz y la oscuridad. Aunque, esta vez, Sunny Graves presentaba un proyecto inédito aún por editar, acompañado por un imaginario visual específico que Oscar Sol había diseñado para la ocasión. Se respiraba un ambiente de noche grande. Y eso fue.

    Dark ambient, detalles techno y un viaje espacial

    El dark ambient, con alguna que otra base techno (por supuesto, de compás totalmente imprevisible) fue ganando terreno a la profundidad de una melodía solitaria y, por momentos, exageradamente lejana. La sensación de aislamiento, tan presente siempre en los conciertos de DNIT, se agudizaba más de lo habitual con el cosmos espacial en forma de figuras aparentemente sin patrón en el que Oscar Sol nos sumergía lentamente.

    La intensidad era cada vez mayor. Y, con ella, crecía también el silencio en un Auditorio que no se llenó pese al sold-out, debido a la lluvia. No se llenó, pero sí permaneció atónito ante tanta belleza y elegancia. Costaba creer que lo que uno observaba y escuchaba proviniera de cuatro manos humanas. Tan humanas como la figura 3D que apareció en el tramo final del trayecto. Una figura, una vez más, solitaria, desprotegida en la inmensidad de un aparente espacio exterior cuyo vértigo contrastaba con la falta de gravedad.

    ¿Pueden paz y miedo andar de la mano? Esa sensación sobrevoló el auditorio durante gran parte de la actuación, hasta que un silencio eterno, una reverencia y un fuerte abrazo dio paso a un histórico aplauso que duró minutos, aunque no consiguiera que Sunny Graves y Oscar Sol salieran una vez más al escenario a agradecer la admiración que les había brindado una Barcelona que, pese a estar bien nutrida, sigue mostrando más y más hambre de vanguardia artística y cultural a cada nueva cita. Afortunadamente para todos, la velocidad de esta máquina llamada escena alternativa no hace más que aumentar. Y cuán felices nos hace poder contároslo.