• Unpolished 2019: la culminación de la agresividad sonora

    Unpolished 2019: la culminación de la agresividad sonora

    El evento más aclamado de Reaktor volvió a conquistar Ámsterdam a base de techno puro y duro

    Una vez más Reaktor, una de las promotoras más relevantes de toda Holanda, volvió a poner todas sus cartas sobre la mesa para lucirse con su evento más cotizado: Unpolished. En el que ofreció los días 1 y 2 de marzo, dos noches de pura potencia sonora que vinieron protagonizadas por algunos de los géneros más extremos de la electrónica.

    El espacio que acogería tal respetado evento fue el Warehouse Elementenstraat, un almacén situado al noroeste de Ámsterdam partido en dos salas, que recibió un total de 24 actuaciones encargadas de presidir la séptima edición de esta fiesta.

    A continuación te contamos lo vivido.

    Viernes

    Tras dejar todo lo innecesario en los taquillas y llenarnos los bolsillos de tokens sin colas desorbitadas, procedimos a ponernos a disposición del recital sonoro que ofrecería una de las artistas que más está dando que hablar en el panorama electrónico actual. Hablamos de SPFDJ, quien hizo vibrar la Room2 a golpe de pura energía y techno bien preparado, que vino de perlas para las tempranas horas de la noche en las que abarcó su actuación. Consiguiendo arrancar los bailes de hasta los más recatados, y preparando el terreno para una de las propuestas más llamativas y quizás menos conocida del viernes: New Frames.

    El dúo alemán representó un directo repleto de ritmos improvisados, marcados por bombo suculentos y rellenos de potencia, que evolucionaban hacia sonidos distorsionados y melodías descabelladas cobijados por una atmósfera de oscuridad acorde con la iluminación de la sala que en conjunto formaron una actuación idílica. Pero las ganas por ver lo que el equipo de Reaktor tenía preparado en el icónico escenario principal podían con todo lo que se pusiera por medio.

    Desde un primer momento tuvimos claro que Unpolished podría llegar a lo que tenemos idealizado como paraíso musical, pero cuando pisamos la Room1, esta idea se confirmó. Un escenario principal de tremendas dimensiones, totalmente envuelto por niebla y pantallas donde se proyectaban visuales de lo más llamativas, escudadas por colosales torres de Funktion One con un sonido atronador, mientras que Helena Hauff se hacía dueña de la sala repartiendo estopa a diestro y siniestro ¿Que más se podía pedir?

    Y si una cosa tenemos clara, es que lo de esta artista es descomunal. Cada vez que tienes la oportunidad de disfrutar de una de sus sesiones, das por sentado que el horizonte sonoro de Helena no tiene límites. Mezclas de infarto combinadas con una versatilidad sonora única, en la que encajó a la perfección el electro más puro con toda la crudeza del techno. Pero nunca olvidando la delicadeza y elegancia característica que le han situado en su escalafón actual.

    Llegaba el momento de la actuación más esperada -por mi parte- de la noche. Y con ella el descenso al mismísimo infierno conducido por The Empire Line.

    Toda una simbiosis de sonidos dispares procedentes de la macabra voz de Iron Sight y el manejo “cacharreril” de Varg y Christian Stadsgaard, que sirvieron de claro ejemplo de lo que es sinergia musical. Llevándoles a lucirse por medio de un directo de lo más representativo, que comenzó a golpe de puro bombo, fundido entre potentes lineas de bajo marcadas por desgarradores gritos, hasta hacernos temblar mediante un techno desenfrenado acompañado de envolventes melodías.

    Aunque el puro frenetismo musical vino protagonizado por Truss, gracias a la actuación con la que despediría por un tiempo su faceta como MPIA3. El británico aprovechó desde un primer momento la energía que reinaba en la sala, para servir de un auténtico recital de agresividad ácida combinado con toques raveros y breaks, con los que pasó como una apisonadora de pistas de baile. Desencadenando la locura al tempo de 150 BPM, y concluyendo una sesión grabada para el recuerdo, con la que logró galardonarse como uno de los triunfantes de esta edición de Unpolished.

    Sin embargo, Kobosil no consiguió dar con el kit que alcanzaron los artistas anteriores. Siguió la simple formula de poner techno a altas revoluciones, pero sin llegar a destacar con nada en especial, reinando por momentos la monotonía en su set, pero que con su buen hacer en cabina no le fue una ardua tarea el remover la pista de baile durante gran parte de su actuación.

    Con este agridulce sabor de boca, tocaba migrar a la Room 2 para ver lo que tramaba entre manos Zadig con su proyecto Day is Dying, en el que ofreció un set plenamente a vinilos con el que rescató el sonido más duro de antaño para ofrecer todo un desparrame de gabber del más atroz. Para posteriormente adentrarnos de lleno en el terreno de Manu Le Malin que pondría el broche final a la primera jornada de Unpolished en el escenario principal, traspasando todos los horizontes sonoros de la noche, a base de una colisión de sonidos apocalípticos entre el techno más duro y el hardcore más zapatillero.

    Sábado

    La segunda jornada de Unpolished no pudo empezar de mejor manera que con uno de los artistas que teníamos marcados a fuego en nuestra ruta musical. Y es que la maestría a los platos de Sunil Sharpe es única, por lo que le resultó tarea fácil el hipnotizar a toda su audiencia bajo su autoridad como DJ.

    El británico comenzó a marcar las pautas musicales de la noche a través de un menú sonoro bastante original, en el que reflejó una técnica y personalidad que pocos artistas tienen el orgullo de exhibir. Ensalzada por unas transiciones de infarto entre géneros tan dispares como pueden ser el electro o harcore, pero sin dejar de cuidar cada minuto de su set, colmado de un dinamismo sin igual.

    Tras una tremenda ovación, tomaba las riendas de la nave el artista que se convirtió en el héroe de la noche del sábado. Blawan tenía dos horas por delante, en las que se mostró desatado por completo. Desenvolviéndose entre una brutal y cuidada selección musical, para hacer de piloto de todo un viaje extrasensorial, caracterizado por una magia a los platos única. No paró de hacernos bailar alternando temas como el "Ask for Absolution" de Tommy Holohan o otros de su propia cosecha como "Kalosi".

    Pero para viajes sonoros fue el que tenía preparado The Advent en formato retrospectivo, en el que volvió a mostrar su lado más antiguo y genuino representado por su directo basado en el techno de los años noventa. Despertando toda su melancolía interna con el fin de cumplir las delicias de todos aquellos más fieles al techno de antaño, y así colmar  una actuación marcada por joyas de la época que le convirtieron en todo un referente en el panorama electrónico.

    Rod dejó claro el porqué se ha convertido en todo un imprescindible para la familia de Reaktor, y el porqué era uno de los grandes reclamos de está edición de Unpolished. Su propósito lo tenía claro: destruir por completo el Warehouse Elemenstraat. Desde un primer momento no dudó en sacar toda su artillería más pesada, para trasladar a todos los que estaban a su merced a otro universo paralelo devastado por un potente recital de sonido atroces y demoledores. Consagrándose con un tremendo chorreo de contundencia sin mantenerse al margen de su principal cometido ni un sólo segundo.

    Mientras tanto,  la Room 2 contaba con una de los propuestas más prometedoras de la noche ante un público atento y expectante al que se le ofreció todo un empache de techno fundido con electro, procedente de Giant Swan. Ritmos rotos y percusiones atronadoras, acompañados por los gritos de uno de los integrantes del dúo, fueron la marca principal de esta gamberra actuación que acabó desembocando en hardcore para empezar a poner la sala a punto de ebullición para el posterior cierre de altos vuelos.

    Por otro lado Perc no pasó por su mejor noche. Está claro que se ha ganado el ser uno de los imprescindibles en numerosos clubs de todo el mundo, con el pero de que no siempre funciona seguir la misma fórmula. No consiguió sorprender para nada, tambaleándose de un lado para otro y presentando ciertos altibajos, colmando con una sesión repleta de material de su propio sello pero en la que no supo muy bien como terminar de arrancar.

    Los relojes marcaban las 7 de la mañana. Nos encontrábamos ya en la recta final de la noche, donde el modelo sonoro iba a dar un giro de tuerca y el nivel de contundencia subiría aún más. En la Room 2 se llegaron a sobrepasar todos los límites puestos  hasta el momento con Dj Producer. Demostrando una técnica impoluta a los platos, con la que fue evolucionando progresivamente en toda una  locura sonora que llegó a alcanzar una velocidad demencial. Y en el escenario principal The Outside Agency  tiró del hardcore más industrial para terminar de reventar los cimientos de esta sala hasta pasadas las 10 de la mañana y poner el broche de oro a esta edición de Unpolished con su remezcla al "Facking Hostile" de Lenny Dee.

    Sólo nos queda dar las gracias a todo el equipo de Reaktor por estás dos noches de auténtico infarto en las que nuevamente cumplieron con creces todas las fantasías de aquellos que amamos los sonidos más duros de la música electrónica.

    ¡Hasta el año que viene Unpolished!