Vault Sessions: 5 años viviendo por y para el techno|Crónicas
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    Vault Sessions: 5 años viviendo por y para el techno
    Foto: Alex Verhalle

    Te contamos al detalle lo vivido en la maratoniana celebración de los cinco años de vida del colectivo neerlandés

    Por todos es sabido, que con el paso de los años, Ámsterdam se ha convertido en uno de los principales lugares de ensueño dentro de la cultura clubber. Siendo el principal motivo, la infinidad de alternativas que ofrece para todos los gustos y colores; en parajes alucinantes, lugares de lo más particulares o espacios que difícilmente borrarás de tu mente. En los cuales, y en especial en esta temporada más reciente, se le ha dado un especial protagonismo al techno.

    Pero hace cinco años, nacía una nueva propuesta que ha ido cambiando la forma de entender este género en la capital neerlandesa. Y sí, hablamos de Vault.

    Este joven colectivo, a base de sudor y sangre, ha logrado asentarse como uno de los referentes de la ciudad, protagonizando multitud de eventos, encabezados por grandes alusivos de la escena internacional. Por tanto, como motivo de sus cinco años de vida, la organización tiró la casa por la ventana para celebrar, a lo lago de dos días, una auténtica salvajada de evento en la que se dieron cita más de una veintena de artistas, acogidos en el idílico almacén que con el paso de sus ediciones se ha convertido en su hogar.

    Ahora procedamos a narrar lo que fue aquel quinto aniversario de Vault Sessions.

    Viernes

    Nuestra llegada a los aledaños del Warehouse Elementenstraat tuvo lugar entorno a la media noche. Sobrecogidos por el potente y estremecedor rugido que emanaba del interior del almacén, viniendo como anillo al dedo para hacer de guía entre la penumbra que aguardaba la noche, iluminando el camino hacia la entrada de éste.

    Tras un rápido canje de acreditaciones y depositar en las taquillas las pertenencias inútiles, procedimos a armarnos de nuestro kit de supervivencia básico, para así cruzar la cortina que separaba la luz de la oscuridad. Llevando a sumergirte de lleno en las entrañas del lugar, vaticinando una experiencia sensorial marcada por la lobreguez y la fiereza sonora.

    Con más ganas que un niño esperando su juguete nuevo, atravesamos cada uno de los entresijos de éste, prestando especial atención a la distribución de cada una de sus salas, la disposición de las zonas de descanso, y así continuar el viaje hacia el primer objetivo más relevante de la noche.

    Allí estaba la imponente Room1. Enalteciendo todo un rito musical, fundido con la lúgubre atmósfera creada, donde quedaban atrapadas cada una de las almas que poblaban este escenario, sumergidas en un frenético baile acompasado dictado -en este caso- por la artista emergente Nur Jaber.

    Comenzó a recrease mediante un discurso cargado de fuerza y vigorosos ritmos, con el que consiguió poner a mil la pista de baile. Logrando elevar el potenciómetro de contundencia de la cabina a escalas disparatadas, con temas como el mítico “Join In The Chant" o el “Bionik” de Al Ferox. Dejando el cuerpo presto y dispuesto para cualquier acontecimiento.

    Como bien anticipó la artista alemana, el nivel de potencia sonora no haría más que crecer a niveles desorbitados. Esta vez, el encargado de propulsarlo sería Tommy Four Seven, armándose de material demoledor.

    Su actuación manifestó una oda a la agresividad electrónica. Representada por bombos pesados que caían a plomo desde los muros de altavoces, haciendo retumbar cada uno de los cimientos del almacén. Estos, envueltos en un manto de ofuscamiento, alternaban entre ritmos rotos y compases de percusiones triples, hasta el punto de redondear el set con toques de EBM sellados por material de su propia marca: 47.

    El estreno por nuestra parte en la Room 2 estuvo principalmente intencionada por ver lo que se tramaba entre manos Lag. Siendo una de las razones el repentino encontronazo en una tienda de vinilos esa misma tarde, donde pudo adelantar que su sesión iba a estar principalmente caracterizada por la improvisación. Detalle lo suficientemente interesante para aumentar el deseo de ver que podía salir de su set.

    Manos a la obra. Primera expedición de la jornada en el escenario de más íntimas proporciones. Acogido por una oscuridad casi absoluta, donde los artistas desataron toda su locura musical, retenida por una jaula que decoraba la cabina.

    Tomando el control de éste, se encontraba Lag explotando los límites del sonido atronador que disponía el equipo sonoro aquí presente. El DJ serbio optó por dejar de lado la mera contundencia y se arraigó a una selección musical maravillosa, por la que fue avanzando entre ritmos energéticos y cogiendo tema de diferentes épocas, hasta servirnos un menú  completo. Dejándose llevar por lo que pedía la pista de baile y coronar una evolución sonora admirable, donde no pudieron faltar temas ya consagrados como “Are You There?” o “Flash”, acentuados por el juego de luces estroboscópicas determinado por este espacio.

    Entre numerosos aplausos se despedía Lag para recibir a una de las caras más queridas de Vault Sessions. Anthro salía a escena mostrando una vuelta de hoja de su reiterado directo. Sobresaltado por un techno electrificante, marcado por extravagantes y robustos kicks, y enfatizado por el dinamismo que aportó su launchpad con el que protagonizó la mayor parte de su actuación.

    Turno de volver al espacio encargado de dar rienda suelta a los pesos pesados del cartel. Ahora con 99999999 como principal foco de atención ante un escenario en el que no cabía ni un alfiler. El dúo italiano se presentaba sacando el hacha de guerra a pasear. Haciendo justicia del porqué se han convertido en uno de los directos altamente reclamados de todo el panorama internacional. Armados con sus habituales cajas de ritmos y demás cacharrería modular, desataron una auténtica locura entre el público, incentivada por frenéticas ráfagas ácidas acompañadas de potentes líneas de bajo, mediante las que llegaron a traspasar extremos pocas veces alcanzados en sus actuaciones.

    Pero para reclamos internacionales, el que iba a desfilar por la cabina a continuación.

    I Hate Models se ha bautizado por méritos propios como una de las figuras claves del panorama techno actual. Transformándose en una pieza infalible en multitud de eventos, debido a su dinamismo único mostrado en cabina con el que enloquece hasta al más rezagado. Pues bien. Podemos asegurar de primera mano que en esta edición no fue para menos. El joven artista aprovechó la energía que allí reinaba para hacernos sudar la camiseta de lo lindo, por medio de una apoteósica hora y media de techno industrial distinguido por el sonido tan singular del artista, acompañado de algún que otro as bajo la manga en forma de trance de antaño o EBM totalmente increpante.

    Los relojes marcaban las 7, lo cual significaba que tocaba poner la guinda del pastel a la primera jornada del evento. Y no podría ser de otra manera que a manos del b2b que tenían preparado dos asiduos a estas fiestas. Manni Dee y Myler se conocen como si les hubiera parido la misma madre. Muestra de ello fue la perfecta compenetración con la que sincronizaron su set. Encarrilado mediante un vaivén de fuertes emociones, guiado por una robusta cadena de gamberrismo musical, destacado por géneros musicales especializados en cierres: breaks, hardcore o techno destructor, colmados por material de sellos discográficos como DSNT, Cassual Gabberz o Perc Trax.

    Terminando de jugar su papel de maravilla hasta reducir las energías a cero y despedirnos por unas horas, de lo que fue nuestro refugio durante casi todo el fin de semana.

    Sábado

    Con las pilas bien cargadas, procedimos a afrontar la segunda jornada de Vault Sessions. Viéndonos metidos de lleno en el ajo desde primera hora de la noche a manos de una de las propuestas más interesantes de todo el evento.

    En el último año, Schacke ha conseguido propulsar su carrera de una manera excepcional. Convirtiéndose en uno de los chicos de “oro” del momento, gracias a su sonido tan particular y ser la cabeza más visible de la nueva corriente techno danesa que tantas pasiones está levantando.

    Como reflejo de esto, se observaba la cantidad de gente que se dio cita en la Room 2, con la intención de no perder detalle sobre como iba a sorprender el artista danés. Ritmos rápidos acompañados en buena parte por melodías tranceras, fueron el principal estandarte de su actuación. Dotándola de la suficiente agresividad armónica con algunos temas de su propia cosecha como el “Cybernetic Seduction” o “Cold Hands”, hasta el punto de poner a temperatura óptima la temperatura de nuestro cuerpo, valga la redundancia.

    Tras una fuerte ovación entraba en escena uno de los veteranos en el arte del Djing, con la intención de poner la sala a punto de ebullición.

    Sunil Sharpe tomaba el testigo, demostrando su sencillez para dejar maravillados a través de su destreza casi innata a los platos. Un discurso que fue principalmente narrado entre cambio rápidos y eficaces, trazados con una maestría digna del artista británico, donde iba entrelazando joyas musicales de diferentes épocas, dejando boquiabiertos a todos los fieles del techno más genuino. Dejó una sesión sobresaliente, fuertemente influenciada por el techno originario de su país de origen.

    Bien entrada la madrugada, teníamos una cita pendiente en el escenario principal con otra de las actuaciones marcadas a fuego en nuestra ruta. Tanto por su exclusividad, como por su calidad de improvisación.

    La Room1 resplandecía mejor que nunca. Observando un juego lumínico impactante e inmersivo -ni punto de comparación con la jornada anterior-; dispuesto por multitud de focos y flashes, los cuales se encontraban respaldados por imágenes sobrecogedoras, que vinieron de lujo para hacer de cada una de las actuaciones, una experiencia extrasensorial.

    Dasha Rush y AnD, bajo su pseudónimo Attention Deficit Disorder, demostraron el claro ejemplo de sinergia musical. Juntos encauzaron su capacidad para hacer retumbar cada uno de los cimientos del Warehouse Elementestraat a base de una disparatada improvisación modular. Siendo pan comido el ponernos a más de 150 bpm sin apenas despeinarse, a base de descabelladas melodías sintéticas y percusiones que te hacían perder la cabeza, provocadas por el manejo excepcional de sus diversos módulos. Y así allanar el terreno para otra de las actuaciones más esperadas de la noche.

    Sin duda alguna, Randomer y VTSS se han ganado a pulso el convertirse en dos de las mayores impresiones del momento. Debido a su propio estilo desenfado a la hora de protagonizar sesiones, como su sonido tan particular reflejado en multitud de producciones. Sin embargo, hay algo que resalta en ambos artistas: la capacidad de poner del revés allá donde pisan, por medio de auténticos proyectiles rompe pistas.

    Por lo que la pasada edición del ADE fue el momento clave donde decidieron aunar fuerzas y presentar su flamante alias Body Sushi, dejando unas ganas locas de vivir una noche como aquella. Pero para algunos afortunados la espera había llegado a su fin.

    La dupla hacía acto de presencia dando con el kit de lo que el cuerpo pedía a estas horas. Desde el primer minuto ya apuntaban el camino que iban a seguir durante su actuación: la plena desolación musical. Desencadenando una demencia y frenetísmo rítmico, provocado por gabber o techno ravero a velocidades desorbitadas, teniendo en la palma de la mano a una pista de baile subida por las nubes. Haciendo sonar edits de su propia cosecha a míticos temas como el "Stereo Murder" o el "Eday", terminaban por enmarcar una actuación sobresaliente, cumpliendo así con las expectativas generadas hasta el momento.

    Incrédulos los que pesaron que a partir de aquí los niveles de dureza musical no iban a ir a más . Porque aquí estaba SPFDJ para manifestar que esto no había hecho nada más que empezar. La artista alemana supo como jugar su papel de maravilla, demostrando su talento para adaptarse a cualquier situación que se le plante. Logrando subir el pistón y dar rienda suelta a cualquier estilo, por muy extemo que le pareciera, y atraparnos de lleno en el ojo del huracán. Durante toda su actuación consiguió agitar con fuerza a todos los allí citados, mediante un recital de sonidos agresivos con los que llegó a traspasar cualquier límite puesto hasta el momento.

    La noche se encontraban en la recta final. Por un lado Ayarcana y Endlec se encargarían de encaminar la Room 2 hacia su demolición. Machacando los más profundo de nuestro ser a base de inducirnos en la voragine de un torbellino de sonidos industriales. Enaltecido por temas como el aniquilador remix de Tymon al "Hyperlink" o el laureado Lanicor de Umek. Y por otro lado Perc, en el escenario principal, se encargaría de poner el broche de oro a esta edición hasta pasadas las 9 de la mañana. Calcinando cada rincón del Warehouse Elementenstraat, por medio de abrasadoras llamaradas prendidas a casusa de sonidos industriales a altísimas revoluciones, hardcore o incluso hard house. 

    Pero esto no había terminado aquí. Para todos aquellos valientes que tenían el cuerpo dispuesto para seguir con la fiesta, la celebración se alargaría hasta las 3 de la mañana del lunes en el club Bret, con un afterparty preparado por la organización. Donde intervenieron algunos artistas que ya habían actuado en el festival  como AnD, SPFDJ o Lag, y otras nuevas caras como Inhal der Nacht o Echoes of October.

    Tan sólo queda dar la enhorabuena a Vault, por el sobresaliente aniversario que planearon, donde pudimos disfrutar de nuestros artistas favoritos y descubrir la calidad que pueden alcanzar otros no tan resaltados.

    ¡Por muchos años más ensalzando el techno Vault!