• ZONAL y Moor Mother marcan un antes y un después en la historia del DNIT

    ZONAL y Moor Mother marcan un antes y un después en la historia del DNIT
    Foto por Alba Rupérez

    The Bug y Justin Broadrick vuelven a la vanguardia de la electrónica con el dub, el metal y el hip-hop como principales banderas

    Sin duda es una de las grandes noticias de la actualidad en el mundo de la música electrónica avanzada. Lo que en su día fue Techno Animal (unión de The Bug, alias de Kevin Martin, y Justin Broadrick) vuelve a escena como ZONAL. Su objetivo no es otro que seguir desarrollando los sonidos del futuro, siendo siempre fieles a su gusto por el dub, el metal industrial y el hip-hop underground. Al igual que en el Festival Roadburn de Holanda, celebrado pocos días antes, ZONAL contó con la voz de la poeta y activista americana Moor Mother (alias de Camae Ayewa).

    Juntos, obligaron al público a taparse los oídos durante una hora. O, por lo menos, a aquellos que no siguieron los consejos del CaixaForum de Barcelona y no trajeron sus earplugs consigo. Tras una introducción melódica, pausada y reflexiva, un primer bass estremecedor dio pie al noise y a un dark techno de bajos bpm's y ritmo endiablado.

    La aparición de Moor Mother en escena coincidió con los primeros atisbos de hip-hop, que se turnaba con ese dark techno antes comentado y con fases de dark ambient de bassline sutil a la par que envolvente y acompañado por los mensajes reivindicativos de la poeta norteamericana. La combinación de vocales 'hip-hoperas' con bases techno generaban fascinación entre el público del CaixaForum. Como si de una película de terror se tratara, los tintes melódicos transmitían oscuridad, solitud y peligro. La ambientación con humo rojo lo confirmaba: estábamos en el infierno.

    Un infierno que, por momentos, veía la luz del cielo con una Camae Ayewa con ganas de cantar y bailar. El hip-hop con techno descolocaba, pero el hip-hop con metal y noise (muy agresivos) desataba la locura colectiva en la pista. Tras más de media hora de contemplación, el cuerpo se soltaba y las distorsiones de los componentes más graves de la performance despertaban a nuestros esqueletos. La pista bailaba, las melenas se agitaban de arriba a abajo y de derecha a izquierda. Incluso se escuchaba algún chillido de placer.

    Esta progresión estilística divinamente combinada no podía culminar sin IDM, un IDM con frecuencias agudas distorsionadas, sucias y rotas, con una aceleración imprevisible, con los bpm's por las nubes y con los bajos alcanzando niveles de saturación inexplicables. Cuando regresó el silencio, Barcelona respiraba agotada y aliviada, a la par que emocionada. Al igual que cuando uno baja de un roller-coaster, se escucha un "por fin" y un "quiero repetir". Es la lucha interna del ángel contra el demonio, del cielo contra el infierno, de la paz contra el estrés. Es la lucha de ZONAL y Moor Mother contra el mundo.